Tuesday, May 24, 2016

Thursday, May 05, 2016

Wednesday, May 04, 2016

Tuesday, May 03, 2016

Minutos fotográficos (CXXVIII): Hambre de todo




Mr. Blue

Monday, May 02, 2016

Minutos fotográficos (CXXVII): Ilegales en concierto

Teatro Barceló, Madrid, 23 de abril de 2016

 




Mr. Blue

Tuesday, March 29, 2016

Minutos fotográficos (CXXVI): Desde el cuarto.







Mr. Blue

Monday, March 28, 2016

Wednesday, March 23, 2016

Mundo ye yé... (II)

Segunda parte del especial en 'Música Cósmica' "Conjuntos musico-vocales y solistas favoritos de la juventud" en el que Ana Bartolomé y yo pinchamos música de guateque. Gracias a Adolfo por darnos la oportunidad de pasar una tarde entre amigos.
Mr. Blue

Tuesday, March 22, 2016

Mundo ye yé... (I)

Primera parte del especial en 'Música Cósmica' "Conjuntos musico-vocales y solistas favoritos de la juventud" en el que Ana Bartolomé y yo pinchamos música de guateque. Gracias a Adolfo por darnos la oportunidad de pasar una tarde entre amigos.

Mr. Blue

Sunday, March 20, 2016

Tuesday, March 01, 2016

Los Hermanitos


Tras dos décadas de andadura por el camino del rock y un par de años de silencio los hermanos Armesto regresan al panorama musical. Y lo hacen en forma de dúo haciendo sonidos acústicos amparados en esa tierra de todos llamada Americana.



“Carson City”, “Como hacen los ahogados”, “Cuando me dejes tú”, “Descampado” son los cuatro temas que componen el EP imaginario de Los Hermanitos titulado “Pyote, Texas”. Un proyecto que es un cambio de mares para seguir un rumbo parecido: viajar siempre al oeste para saber qué hay más allá.

Josemi ejerce de hombre orquesta y toca todos los instrumentos de cuerda imaginables, y Jorge escribe sobre las vivencias, recuerdos y sentimientos de los que una vez tuvieron. En definitiva, esa poesía suya tan reconocible que nos lleva ofreciendo en tragos cortos desde hace dos décadas.
Veinte años no lo son todo. Dios salve a la reina.

Jeremiah “Idaho” Smith.

Monday, February 29, 2016

El rey ha muerto - El rey ha vuelto

Que se canse en paz
Se ruega una oración por su alma resurrecta.


17/10/2008 - 25/01/2011


Houston (Texas) – Dublin (Texas) - Meridian (Texas) - Waco (Texas) - Hico (Texas) - Brenham (Texas) – San Antonio (Texas) - Columbus (Texas) – La Grange (Texas) – Schulenburg (Texas) – Palestine (Texas) – Paris (Texas) – Athens (Texas) – Milano (Texas) – Carlos (Texas) – Ravenna (Texas) - Dennison (Texas) – Naples (Texas) - Galveston (Texas) - New Iberia (Louisiana) – Avery Island (Louisiana) – New Orleans (Louisiana)

 Mr. Blue

Resurrección


Me han preguntado alguna vez el porqué de las elegías y recordatorios de fallecimiento que en estos cinco años he hecho para el Mini rojo. Explicar que te duela la pérdida de algo material y reemplazable es una tarea imposible. Nadie con un mínimo de intelecto entendería una imbecilidad de este estilo pero después de lo que acabo de descubrir se hace necesario porque, paradójicamente, le va a servir de despedida definitiva.

Ya en EE.UU. después de un par de años de estancia muy complicada por falta de madurez, adicciones y taras de origen genético de muy díficil solución, en un momento determinado algo (que aún no he conseguido saber lo que fue) me hizo iniciar un despertar. Un florecimiento tan notable que empecé a eliminar complejos e incluso logré soltarme las cadenas de estupidez que unían mis dos pies por los tobillos.

Comencé a sonreír a la vida y ella a cambio me sonreía más a mí, viví cada hora de ocio como si fuera la última, encontré la felicidad que puede dar una pareja y por primera vez sentí que estaba viviendo y disfrutando el presente, sin miradas al pasado y sin temor al futuro. Tuve la inmensa fortuna de vivir aquel presente durante tres años siendo consciente de ello.

El símbolo de toda aquella felicidad fue un Mini Cooper S de color rojo, mi primer coche nuevo, encargado a capricho y al que, para hacerse más deseado aún, tuve que esperar varios meses. La conducción empezó a tener otro sentido y se sumó a todo aquello tan satisfactorio que se me iba amontonando en la vida. Hasta que me empeñé en ver el sol demasiado de cerca y me dejé vencer por  una prepotencia estúpida basada en el autoengaño de una predicción errónea: la que decía que tendría que marcharme de EE.UU. en 2010. 
Y fue entonces que a la vuelta de unas vacaciones navideñas en España empecé el año rompiendo un corazón que me amaba, después me convertí en un cretino de una crueldad de proporciones inmensurables, fui perdiendo todo poco a poco hasta que un día, después del trabajo y a siete minutos en coche de mi casa, tuve el accidente de tráfico más tonto de la historia y perdí el Cooper. 
A partir de ahí todo fue cayendo en picado. Aunque llevé las cosas con mucha dignidad y llegué a retomar el vuelo unos meses después todo fue ya a un nivel de altitud de felicidad menor y con una velocidad de crucero pre seleccionada para el futuro y no para el disfrutar el presente. 
Llegaron otros coches, cuatro en concreto, y hasta este año ninguno logró llenar el vacío que dejó el Mini rojo.

Han sido cinco años de recuerdo y de homenaje en forma de palabras pero cuando terminé la entrada del mes de enero de 2016 me planteé seriamente la necesidad de dejar soltar ese peso. Tenía que aceptar de verdad y no sólo de palabra que de los errores cometidos es mejor sacar conclusiones que eviten volver a caer en ellos en lugar de lamentarse de por vida. Y un buen día, así por las buenas, encuentro en una página web de compra y venta de Houston un anuncio en el que un tipo de Katy vende un Mini Cooper S de 2009 de color rojo, reconstruído, y con 270.369 kilómetros de historia; más de la mitad de una vuelta al mundo y 160.000 kilómetros más de los que yo he hecho a mis coches en este tiempo. Y sí, el número de bastidor demostraba que aquel era mi Mini. 
En un giro tan irónico como significativo para mi, resulta que el vehículo ha visto más vida que yo y probablemente una mejor establecida que la mía. El Mini rojo ha vivido una existencia paralela que quiero creer que ha sido tan buena y plena como era la mía nada más aparecer en mi vida.

No estaba muerto, estaba de parranda... 





Mr. Blue