Tuesday, March 29, 2011

El árbol de mi vida

Una vez ayudé a cortar un árbol inocente por una idiotez etílica de juventud.

Todo por imitar una de esas constumbres que mezclan tradición religiosa y barbarismo pagano.

Me lo han echado en cara muchas veces y me he arrepentido aún más...

Por eso cuando hago manicura, pedicura y corte de pelo a árboles necesitados

me siento muy bien...

Menos mal que tenemos árboles.
Mr. Blue

Saturday, March 19, 2011

Mujeres (V): Malena



Malena vivía anclada al pasado que siempre quiso vivir pero no pudo. Sus fotos del Ché y simpatías revolucionarias parecían marcar el ritmo de su día a día entre humo azul de cigarrillos.
La masa de los reveses familiares tenía tanta materia que su vida, a veces, era el equivalente a caminar por Júpiter.
Eran sus períodos de vacaciones los que normalmente marcaban su actividad carnal, una maldición parecía hacerle incapaz de encontrar lo que buscaba en su mundo diario. Era en vacaciones cuando daba rienda suelta a algunas de sus fantasías, pero el tiempo no espera a nadie y aquella rosa empezaba a sentir los pétalos marchitarse.
La vida social era otra gran preocupación, nunca soñaba con lo material siempre con el tesoro de tener amistades que le hiciesen izar velas, adentrarse en el novedoso océano y dejar atrás un puerto de relaciones caducas que existían desde sus tiempos de la escuela.
Todo era un constante deseo de cambio, pero Malena no sabía dónde se había dejado los últimos diez años de su vida, no había ahorros, ni noviazgos, ni un soñado bien inmueble. Sólo había una inmensa nada que se empeñaba en cubrir con maquillaje de trabajo, conciencia social e ideas algo trasnochadas. Sin embargo, encontraba la felicidad en pequeñas cosas que se acababan haciendo muy importantes: paseos por el campo, una caña en una terraza al sol de primavera, un viaje soñado... todo ello real como la vida misma.
Y la vida pasaba y Malena navegaba por ella aprovechando cada pequeño detalle e intentando mantener el rumbo en cada tormenta, rodeada de amigos en absoluta soledad.
Malena era una gran mujer, pero aquel idiota no se dio cuenta.
Mr. Blue

Wednesday, March 16, 2011

14 de marzo, hoy hace un año


Hace un año todo comenzó mal, un pérdida de vuelo y una espera interminable hasta poder escapar de la ciudad y llegar a lo desconocido. Parques naturales, conversaciones kilométricas, ciudades, comida basura, cerveza y filosofías vitales diferentes. Una mezcla que acabó siendo genial y otro aprendizaje de siete días.
No cabe duda, hay que ser valiente.
Mr. Blue

Tuesday, March 01, 2011

La Grange & Schulenburg


Las carreteras del Gran Estado de Texas siguen dando saludos de bienvenida a mi paso. Millas y millas de ellas que me reconocen, me cuidan y me dan la oportunidad de ver mil cosas que espero no olvidar jamás.

Mr. Blue

Wednesday, February 16, 2011

Mujeres (IV): Flori

Ella misma era la única persona normal que conocía. Tan normal que ninguno de los pecados capitales le afectaba mucho excepto por alguna razia de avaricia, y de envidia. Contar sus monedas y llegar a descuidar su salud por conseguir más de lo que necesitaba le daban el punto extra de felicidad que no podía conseguir con asuntos de la habitualidad diaria de cualquier persona. Era hábil pero tenía miedo a dar un paso más por aquel ruido que producía el arrastre de las cadenas de hierro de su fantasma del pasado y que en realidad era ella misma quien portaba, pero no lo aceptaba.
Era una batalla perdida desde la primera hora de la mañana. Todo por aquel hábito de competir por la medalla de oro a la existencia más triste y difícil, que le hacía extraviar veinticuatro horas de vida cada día. Pero no lo reconocía y todo era agotador, aunque no lo reconciera.
No podía ser madre y su sangre semita moría de pena, sin ella saber el porqué. Llevaba sangre semita, sí, pero no lo sabía, y aquello hacía de sus momentos de duda un infierno de ascuas que le abrasaban el vientre, de remordimientos y de buenas intenciones imposibles de llevar a cabo. Lo peor es que solían acabar en un estallido de lava en forma de envidia que le hacia apretar los dientes hasta el dolor. A todo el mundo la vida le sonreía, a Flori, Yavé, simplemente, la atormentaba como si de una fémina Job se tratase.
Quería ser dueña del mundo pero parecía que el suyo propio le quedaba demasiado grande; su arte amatoria era venusina pero no lo sabía. Para Flori la sensación de descontrol racional que traían sus corrientes de pasión (y que acababan en aquellos momentos de tranquilidad lunar que tanto le gustaban por poco explorados) la acababan convirtiendo en una pira, sus fuegos internos se escapaban y la hacían arder entre humos de sulfuro que salían de su cerebro.
La de Flori era una vida perdida, fácilmente recuperable, pero no lo sabía.
Mr. Blue

Wednesday, February 02, 2011

Invierno en Houston

El invierno en Houston es suave, tan suave como eres tú. Tiene el punto de frialdad exquisito que te hace llevar un abrigo con elegancia y despojarte de él cuando haces que suba la temperatura. Hay dos o tres días a bajo cero, como cuando es imposible pagar el precio que exige tu tiempo, pero después el sol de invierno hace que todo regrese a su orden "natural" y uno, de nuevo, se idiotiza y cree que todo volverá a ser como antes. Entonces desapareces otra vez durante un par de meses, reina de mi soledad.
Mr. Blue

Tuesday, February 01, 2011

"El viejo Gainsbourg ha vuelto" - Antonio Jiménez Barca

El viejo Gainsbourg ha vuelto
Nuevas ediciones, filmes e inéditos recuerdan dos décadas de la muerte del cantante
ANTONIO JIMÉNEZ BARCA - París - 23/01/2011

- Bonnie and Clyde (1968). Una noche de mucho alcohol y poco acierto desembocó en el tema que da nombre al disco. Era la primera cita entre Gainsbourg y Brigitte Bardot, la otra voz de este disco.- Jane Birkin / Serge Gainsbourg (1969). El disco pasó a la historia por la canción Je t? aime... moi non plus. Un canto al amor y al sexo que la pareja entonaba en una cama con orgasmo final incluido.- Histoire de Melody Nelson (1971). Narra la historia de un hombre de mediana edad que se topa con una lolita. Una obra en parte autobiográfica producida por el compositor Jean-Claude Vannier.- Aux Armes et caetera (1979). Versión reggae del himno francés La Marsellesa, con Robby Shakespeare, Sly Dunbar y Rita Marley. Le costó amenazas de muerte de los veteranos de la Guerra de Argelia.- L' Étonnant Serge Gainsbourg (1961). Tercer disco orquestado y arreglado por Alain Goraguer, pianista francés que también colaboró con Boris Vian. Destaca, La chanson de Prévert.
Basta acercarse a su casa parisiense de siempre, vacía desde hace 20 años, en Saint-Germain-des-Prés, para darse cuenta de que Serge Gainsbourg sigue contando: las persianas, la verja, las paredes, la puerta... todo está abarrotado de pintadas, de grafitis, de dibujos, de frases ("eras el mejor, eras guapo, eras un artista"). Muchos son recientes, y todos pertenecen a seguidores de este artista feo y orejón, que sedujo a las mujeres más bellas de la época, Brigitte Bardot entre ellas, tímido hasta la enfermedad en sus comienzos y provocador obsceno y chabacano al final de su carrera, que murió solo mientras se echaba la siesta en esa misma casa el 2 de marzo de 1991. Francia se prepara para celebrar el 20º aniversario: todas sus canciones se editarán de nuevo en una serie de 20 CD que saldrá a la venta el 28 de febrero. Antes, una antología de sus textos se publicará en un volumen de 700 páginas llevada a cabo por su biógrafo de referencia, Gilles Verlant. Paralelamente se exhuman y se radian viejos temas pretendidamente inéditos: una versión en la que acompaña en un ensayo a la cantante Dani, para la que compuso la canción Como un boomerang.
Todas sus canciones se editarán en 20 discos que saldrán a la venta en febrero
Cinco imprescindibles del mito feo y orejón
El viejo Gainsbourg ha vuelto, pues, con su Gitanes y su cóctel de algo en la mano, al lado siempre de la más guapa. La verdad es que Gainsbourg ya estaba ahí. El año pasado, una película del cineasta Joann Sfar (Gainsbourg, vida de un héroe), le devolvió parte de su fama y desde entonces, como en los buenos tiempos, no se ha bajado de las páginas de los periódicos franceses o de las pantallas de la televisión.
Gainsbourg, conocido en España sobre todo por su célebre -y escandalosa en su tiempo- Je t'aime... moi non plus, interpretada junto a Jane Birkin, el tema más explícitamente sexual que se ha compuesto nunca, nació en París, en 1928. Su territorio de infancia fue Montmartre. Quiso ser pintor, pero para ganarse la vida tocaba el piano en un tugurio de travestís de Pigalle. Obsesionado por triunfar, por ganar dinero, fama y reconocimiento, comenzó a componer. Por entonces ofreció a Juliette Gréco una joya en forma de canción titulada La Javanaise, que él también interpretó en su tiempo con su estilo algo acomplejado y timorato de entonces. Su primera grabación en televisión data de 1957 y al recordarla, en un documental emitido hace meses por France 2 titulado Gainsbourg caras ocultas, Gréco se echaba las manos a la cabeza, asegurando: "era espantoso". Tras algunos años de aparecer a lo Jacques Brel, sin ganar ni fama ni dinero, abandonó el escenario y se dedicó a componer canciones para otros. En 1965 escribe para la casi adolescente France Gall Poupée de cire, poupée de son con la que esta gana el Festival de Eurovisión de 1965. Adiós a los trajes y al existencialismo: bienvenido al mundo yeyé, mucho más lucrativo y alegre
En 1967 conoció a Bardot. Se enamoraron en un restaurante. Ella le pidió una noche, según la leyenda, que le compusiera la canción de amor más bonita del mundo y él rescató una melodía que había utilizado años atrás para una banda sonora y escribió Je t'aime... moi non plus. La grabaron juntos. La versión de Bardot es más explosiva que la de Birkin. Tanto que la actriz, casada por entonces, al ver el escándalo monumental que se organizó en la Francia de la época, rogó a su amante que la retirara del mercado. Gainsbourg, tan feo como caballeroso, accedió. Dos años después lo volvería a grabar, esta vez con su mujer de entonces, la cantante y actriz Jane Birkin. La canción les catapultó a los dos para siempre.
Gainsbourg grabó más de 19 álbumes, dirigió cuatro películas, participó como actor en muchas más, compuso cientos de canciones y vivió un momento extraño de gloria y redención: en 1979, en un recital en Estrasburgo, un grupo de militares franceses y miembros de la extrema derecha más feroz ocuparon las primeras filas de la sala. Venían dispuestos a impedir que Gainsbourg interpretara su último éxito, Aux armes et caetera, una versión reggae de La Marsellesa, considerada por muchos un ultraje. Al ver el panorama, el cantante ordenó a sus músicos rastas que no se bajaran del autobús. Subió al escenario solo a pesar de que el dueño de la sala le advirtió del peligro. Y dijo: "los que han impedido el concierto han devuelto a La Marsellesa su sentido inicial". Después, este hombre apolítico, con fama de chulo y de degenerado, probablemente borracho, levantó el brazo derecho -el del cigarro- y adquiriendo una dignidad y una grandeza inesperada, comenzó a cantar, en solitario, el himno de Francia. Los militares que le observaban atónitos no pudieron hacer otra cosa que cuadrarse.
Alcoholizado, hundido psicológicamente, abandonado por Birkin, deprimido, enflaquecido, sus últimos años fueron una pesadilla a veces retransmitida por televisión, donde seguía interpretando el personaje provocador que se había creado: llegó a quemar un billete de 500 francos en directo para protestar por los impuestos que pagaba o a proponer a Whitney Houston que se acostara con él.
Murió a los 63 años, en su casa de siempre, la que compró para vivir con Brigitte Bardot y en la que vivió con Jane Birkin, después de haber tratado inútilmente de deshacerse del alcohol y el tabaco. Ya entonces sus admiradores escribían frases en su puerta.

Thursday, January 20, 2011

Mapamundi de Texas (II)

Sigue el viaje por la tierra plana:

Rusia,

Italia


...y España

Todo ello sin salir del planeta Texas.

Sí, ya lo sé, pero... es un algo tejano, no lo entenderíais.

Mr. Blue

Saturday, January 15, 2011

Mujeres (III): Ágata la soñadora



Ágata soñaba de día y vivía su sueño de noche. No conjuraba pero era capaz de elevarse en un abracadabra y volar por encima del huracán de aires negativos que arrasaba su vida, Pero sólo por la noche, cuando era receptiva para sus avatares que se comunicaban con ella por medio de libros, sueños y lenguajes incomprensibles para políglotas, pero sin tener un grimorio que guiase su existencia en el mundo real invisible.
Ágata tenía una legión de infantería felina que campaba a sus anchas en su casa, haciendo y deshaciendo a su antojo. Eran reencarnaciones de gente que en vidas pasadas habían tenido una importancia vital en su existir y por los que sentía un inmenso cariño y respeto.
Sus días eran largos y oscuros, controlados por su sorprendente biopausia y por la realidad de la que era esclava y que la abofeteaba cada mañana: aquellos tres dragones que con sus fuegos hacían encender al Sol.
Un casamiento equivocado, un primer nacimiento que había sido un castigo y un segundo de una Aries que descabalaba, a medida que crecía, minuto a minuto, su tiempo emocional. Aquellos fuegos eran el equivalente en este siglo a la mañana en la que la quemaron en la plaza del pueblo en una pira de leña aún verde hacía ya varios siglos.
A Ágata le llamaban la loca y ella se reía, pero lloraba amargamente por los errores cometidos a pesar de haber sido avisada. Los convencionalismos sociales parecían haber sido más fuertes que cualquier otra fuerza y se dejó atar a aquel poste pensando que sería tan vigorosa que podría romper la cuerda y asombrar al mundo.

Aún así, llegó el día en el que Ágata encontró al caballero con el que estuvo casada hacía cinco siglos; valiente, respetuoso, educado y con una inusual combinación de inteligencia y fuerza. Pero él no sabía lo que ella y nunca se la tomó en serio. Tanto fue así, que cuando se dio cuenta de su error le pidió perdón y ella respondió con un sonorosísimo silencio que un año más tarde se convirtió también en una petición de indulgencia.
Ella era pura bondad, no quería saber nada de malas vibraciones ni de magias dañinas, sólo de dulzura. Ágata era una noble atrapada en un mundo de pueblos llanos.
Se disfrazaba de felicidad por la noche cuando todo su mundo telúrico desaparecía, y se rociaba con aromas de princesa, de hada madrina, de maestra, de madre... Y en ocasiones aún conseguías oler aquellos perfumes durante su infernal día.
Mr. Blue

Wednesday, December 15, 2010

Mujeres (II): Carla

Ocurrió en un curso de formación. Unas botas de travestí con tacones altos y apertura que enseñaba unos perfectos dedos de pedicura que suplicaban mi atención. Recorrí lentamente con la mirada aquellas piernas de kilómetro hasta que llegué a un cuerpo grande pero bien formado y a una cara tan ancha como peculiar. El pelo negro lacio, y tan bonito como falso, hacía de complemento perfecto de aquella belleza salvaje.
Era una persona negra, masculina afeminada o femenina emasculada, ¿Quién sabe? Tampoco importa tanto, pero por el tipo de reunión es más que seguro que era fémina, además se llamaba Carla y tenía una pronunciación muy hermosa. Una mujer alta con unas caderas marcadas que se acentuaban con un tahalí marrón oscuro ceñido con elegancia a la cintura. Sus movimientos eran de reina, tenía un control perfecto de su equilibrio y movía su fibroso culo con gallardía al caminar, como si desfilara por una pasarela.
Su piel era de color ocre oscuro, sus ojos achinados y su boca grande y perlada.
Otras piernas largas y preciosas, las de Angela, que se cruzaban sin cesar distraían mi atención, pero llegué a cansarme de ver su ropa interior tan neutra y, aunque mis ojos no tanto, mi mente volvió a Carla. Y no sé si por la curiosidad de saber qué era o porque hay personas cuya química hace unión con la de uno, no pude dejar de imaginar como sería en su vida privada si a un curso asistía arrollando con aquella presencia.
No era ni demasiado femenina ni demasiado masculina, ni yo soy el tipo más varonil del mundo, pero sé lo que soy y me gusta ser un hombre. Ojalá hubiera podido beber champagne y bailar con Carla toda la noche.
Mr. Blue


Monday, November 15, 2010

Mujeres (I): Victoria tres pecas


Victoria se despertó a las once de la mañana de aquel lunes sin saber muy bien lo que hacer. Se duchó, tomó una taza de café colombiano, se fumó dos malboros seguidos y en un ataque de nostalgia decidió ir a la tienda del centro comercial donde vendían prensa extranjera para comprar el Marca. El Atleti había jugado la semana anterior y eso le tocaba mucho. Su relación con Max llevaba demasiado tiempo en punto muerto, ni avanzaba ni paraba, estaba en un estado de calma desesperante para una persona como Victoria que aborrecía la rutina profundamente y quizá aquello de leer la prensa deportiva le diese un comienzo de semana que rompiera con aquellos días de interminable nada.
Nunca se arrepintió de lo que dejó atrás, en España no había mucho futuro y a fin de cuentas California seguía siendo el “estado de oro”. Un negocio aquí, otro allá... fue subiendo en el escalafón y ya no se preocupaba de movimientos de poca monta entre los pachucos y chicanos del este de L.A. que tanto le aburrían con aquel comportamiento infantil disfrazado de hombría.
Victoria cerró la puerta, bajó las escaleras mientras se ponía las gafas de sol, caminó despreocupada por North Croft Avenue, se metió a la derecha en Beverly Boulevard, y tras un par de manzanas de paseo soleado entró en el centro comercial.
Subió por las escaleras mecánicas llenas de maduras rubias de plástico, llegó a la tienda quiosco, vio el Marca del sábado y leyó en titulares que el Atleti le había metido tres goles al Madrid y el Madrid sólo uno al Atleti. Se sonrió.
El ruido del poco gentío la invitó a marcharse a la calle, durante unos minutos sólo imaginaba como habrían sido los lances de aquel partido, bajaba las escaleras mecánicas absorta, con ganas de un buen vermut, pasó por la puerta automática y un destello atravesó las lentes oscuras que ocultaban sus ojos color verde claro.
Era la salida a La Ciénaga Boulevard y allí estaba... bello como una bestia, un deportivo sport, azul cielo metalizado, con la tapicería de piel en el mismo color, con la capota abierta y las llaves puestas porque los chicos del “valet parking” no se lo habían llevado aún. Un Mercedes 450SL con motor de cinco litros y ocho cilindros. No supo explicar el porqué, sintió un escalofrío y una tensión en los músculos que fueron preámbulo a que algo dentro le dijera: “¡Salta!”
Victoria se metió el Marca en el bolsillo de atrás del pantalón, cogió impulso y apoyando su mano izquierda en la puerta cerrada saltó por encima de ella. Arrancó y se lamentó a voces en su mente. - "¡Mierda! Es automático... ¿Cómo pueden estos gilipollas conducir un coche como este con un cambio automático? ¡Un cinco litros automático...!"
Metió la directa, pisó a fondo, y la desbocada tracción trasera dejó un olor a goma quemada que en el aire se hizo un eco.
Vicky pagó su frustración clavando aún más el pie en el acelerador, el motor rugía y ella notaba como la transmisión iba haciendo al coche subir de marcha, el color iba desapareciendo de sus ojos a medida que aumentaba la velocidad y el aire en su pelo largo se hacía música.
Giró a la derecha en Rosewood Avenue, sin rastro de policía aún, aquella tracción trasera hermesiana provocaba que el inmenso morro del Mercedes se levantase en cada pequeño acelerón. La adrenalina subía y en su cara había una sonrisa etrusca indescriptible con palabras. Hacía tantos años que aquello era como volver a la caza de los años ochenta en el Barrio de Salamanca de Madrid, ya no se acordaba de Max, ni del Atleti, ni de la sensación de que el tiempo la había traicionado, ni del trato cerrado la noche anterior con aquel pez gordo panameño. Sólo había velocidad, chispas de estrella fugaz y olor a gasolina.
No tardaron en empezar a oírse las sirenas, giró a la izquierda en North Hayworth a más de ochenta por hora. No había problemas, aquel deportivo era un purasangre. Nada le preocupaba lo más mínimo hasta que en el cruce con Waring vio como un tipo cruzaba por un paso de cebra. Era demasiado tarde ya para frenar, era un coche automático, “un cinco litros uve ocho automático....” -pensó. De nada hubiera servido intentar reducir a “segunda” pero lo peor llegó y cuando se dio cuenta de que el imbécil que se le cruzaba en el peor momento de su vida era Max.
Algo dentro de ella le hizo decantarse por la máquina, giró lo suficiente para no arrollarlo por completo y estropearlo todo, pero aún así el choque hizo que perdiera el control del volante y frenó en seco, de golpe contra su destino que venía de frente en forma de un Saturn SC2.
No llevaba cinturón de seguridad y salió disparada. Cayó de bruces pero todavía tuvo fuerza para levantarse, mirar a Max hecho chatarra y ver al Mercedes muy tocado entre un mar de aceite de motor y transmisión, y brumas de humo azulado con destellos de luces anaranjadas de intermitencia.
Comprobó que llevaba el Marca en el bolsillo de atrás, encendió un malboro y se puso a caminar cojeando, observada por cientos de curiosos que asistían ociosos e incrédulos, casi como televidentes, al espectáculo de aquella mujer que andaba con un cigarrillo medio encendido en su boca. Iba de lado a lado de la calle, sin rumbo, apoyándose en los coches que se habían parado tras el golpe. Los agentes de Los Ángeles Police Department apuntaban sus armas y le gritaban que parase y pusiese las manos en la cabeza, pero ella sólo oía un rugido pasional de motor que se fue disipando con el recuerdo de aquel amante al que un día le mataron; y empezó a sentirse mal, hasta que el dolor venció a la voluntad y cayó al suelo.
Mr. Blue

Wednesday, November 03, 2010

Deep in the heart of Texas (XV): Seis banderas sobre Texas

Seis banderas sobre Texas


Seis naciones, seis, han ejercido su soberanía sobre alguna de las partes de lo que hoy es el gran estado de Texas.

España: Desde 1529 hasta 1685 y desde 1690 hasta 1810.
Francia: Desde 1684 hasta 1688
México: Desde 1810 hasta 1836
República de Texas: Desde 1836 hasta 1845
Estados Confederados de América: Desde 1861 hasta 1865
Estados Unidos de América: Desde 1845 hasta 1861 y desde 1865 hasta la actualidad.

Mr. Blue

Tuesday, November 02, 2010

You can't make a record if you ain't got nothin' to say?

Willie Nelson no tiene que hacer nada, absolutamente nada, para llenar cualquier sala o escenario al aire libre. Nelson no tiene necesidad de escribir canciones, ninguna necesidad, tiene algunas que todavía no sabes que son suyas pero ya no escribe. La vida, en un cierto momento, le llevó a darse cuenta de que versionar era lo que le estaba dando más fama y dinero, así que se ha dedicado a grabar cintas y cintas de temas ajenos. Y, a pesar de todo, seguimos yendo a verle allá donde la “cercanía” de la distancia tejana nos permite, aún a sabiendas de que podríamos recitar los títulos de los temas del concierto con un margen de error mínimo. Trigger, su sempiterna guitarra, su bandana roja y sus trenzas son tan icónicas como cualquier imagen religiosa, y es que en Texas, Willie Nelson es Dios en la tierra.
Coleccionar sus discos es imposible, él mismo ha perdido la cuenta de los que ha editado y de vez en cuando lees en revistas especializadas que tiene material “nuevo”. Entre esas sorpresas hace unos meses se promocionó su enésimo LP “American Classic” (Blue Note 2009) otra vuelta de tuerca a estándares norteamericanos, canciones de siempre que pasó por el tamiz jazzístico con una particularidad que habla de su absoluta falta de reparos a la hora de editar discos: incluye un tema que ya había grabado, uno de “sus” salmos más reconocidos “Always On My Mind”. Una canción que popularizara un zagal de Tupelo hasta que Willie grabó su propia versión allá por el año ochenta y dos.
“American Classic” se anunció
como una especie de segunda parte de su disco “Stardust”, que ha sido disco de platino cinco veces desde su edición en 1978, pero al final es, de nuevo, una simple disculpa para seguir girando. De hecho, cuando estés leyendo estas líneas estará a punto de editar un nuevo LP titulado “Country Music” con la discográfica “Rounder” y actuando en algún sitio de Estados Unidos.
Deben de quedar una decena de leyendas vivas del country y por ello en sus actuaciones uno debería tomar apuntes de historia musical, pero mucha gente no alcanza a comprenderlo y no respeta eso. Como cualquier devoto religioso el fan de Willie Nelson que no sabe mucho más de él que su afición por la marihuana y sus diez canciones más conocidas asiste a sus conciertos para conseguir el trofeo soñado: la foto de su santo particular en el escenario. Así que ocurrió que los peregrinos sentados en las filas más lejanas empezaron a caminar hacia el altar del escenario, y una vez allí, descargaron los flashes de sus cámaras o desenfundaron sus teléfonos móviles de última generación para conseguir esa reliquia que enseñar a los compañeros el lunes por la mañana en el trabajo, y recibir así el reconocimiento general. Eso por no hablar de las féminas que ligeramente pasadas de cerveza jaleaban fuera de sí cada genial sermón de solo de guitarra o las homilías entre canción y canción.
De los gilipollas
que actualizaban su Facebook desde sus teléfonos mejor no hablaré... pero no hay nada que se pueda hacer, toda congregación tiene sus dementes extremistas. Es parte del rito de un concierto de Nelson, uno de los artistas que más mima a su público con autógrafos, fotos, contacto de manos, o poniéndose los sombreros que le lanzan al escenario. No olvidaré el día en que en Austin Willie le firmó el suyo a mi amigo Quinín y se lo dio en mano sonriéndole...
El nueve de enero de dos mil diez vi a Nelson en la misma sala en la que vi a George Jones unas semanas antes. Nelson se marcó un concierto con un elegante toque de jazz en la primera parte que hizo irreconocibles varios de sus propios grandes éxitos y a partir de un cierto momento empezó a sacar canciones de la chistera del oeste y aquel local vibró a ritmo de sus grandes temas de siempre. Especialmente notables fueron la poco aireada en directo “Shotgun Willie” y una excelente versión de “Good Hearted Woman” en claro homenaje a su amigo Waylon Jennings, pero el set list completo fue como sigue:

Whisky River (Jazz)
Still Is Still Moving To Me
Beer For My Horses
Shoeshine Man
Funny How Time Slips Away/Crazy
Night Life
Me and Paul
If You’ve Got The Money I’ve Got The Time
Mamas Don’t Let Your Babies Grow Up to Be Cowboys
Blues Eyes Crying In the Rain
On the Road Again
Always On My Mind
Good Hearted Woman
Nobody’s Fault But Mine
I’ll Fly Away
Hank Williams Medley
Just Because You Asked Me To
Milk Cow Blues
One Day At a Time
Bloody Mary Morning
Yesterday’s Wine
I Gotta Get Drunk
I Saw the Light
Satan, Your Kingdom Must Come Down (Louvin Brothers)
Georgia On My Mind
Man With the Blues
Hello Walls
Shotgun Willie
Whiskey River (Country)

Pocas sorpresas en otra entrega de más de lo mismo de un tipo que tiene la brillante desfachatez de versionar
sus “propios” temas, uno de esos caraduras con carisma, un artista que en el escenario es el amo y señor del orgullo tejano con todo el derecho que su carrera le otorga.
A la salida del concierto un hombre con sombrero de vaquero, probablemente de la misma edad que Willie me decía: “Alguien debería poner su cara en el monte Rushmore”.

Carlos Rodríguez Duque

Thursday, October 07, 2010

George Jones, the race is on...

George Jones actuó el doce de diciembre de dos mil nueve en el Houston Arena, un local muy setentero con escenario redondo y giratorio y con un sonido exquisito. Quince minutos más tarde de la hora oficial de comienzo del concierto el "Possum" apareció por el pasillo de entrada escoltado por cuatro policías y dos guardaespaldas y recibió una ovación impresionante.
El show de una hora y veinte minutos supo a gloria a pesar de su precario estado; sus años de botella le han dejado una vejez un tanto entrañable y un aspecto de abuelo simpático al que hay que ayudar a incorporarse. Su voz no dio la talla en ocasiones y se disculpó cuando las cosas no fueron bien, pero daba igual, el público estaba entregado desde aquel primer aplauso antes de que subiera al escenario. Se acompañó de una banda excelente, The Jones Boys, y una cantante que le ayudó en los duetos y que tiene un magnífico savoir faire, Brittany Allyn, y todos se encargaron muy bien de cubrir los huecos que dejaba la, en ocasiones, gangosa voz de Jones.
Durante el concierto fue comentando anécdotas y anunciando en varias ocasiones las ofertas de la mesa de venta de discos y mercaderías varias, pero también dejó un recadito a la ponzoña "country" que llega de Nashville, afirmando quejumbroso que ya no se hacen canciones de bebida y lamentándose de que hoy en día casi todas los temas del género tratan de asuntos ñoños e insulsos.
La mayoría del público que llenó dos tercios del recinto eran blancos, estaban algo bebidos y eran muy ruidosos, perfil que encaja a la perfección en lo redneck. Seguidores de siempre, al fin y al cabo, acompañados de sus hijos y en algunos casos de sus nietos.
Durante varias canciones en las pantallas se iban proyectando imágenes de un jovencísimo Jones con el pelo cortado a cepillo, también de la famosa detención policial en la que se enfada con uno de los agentes gritándole a la cara con aliento a whisky que él no estaba bebido, además de varias instantáneas de Tammy Wynette... y en el transcurso del tema "Who's gonna fill their shoes?" hubo una sucesión de fotos de artistas de country que iban siendo aplaudidos apasionadamente hasta que llegó el momento de la de Charley Pride y, oh, oh..., los aplausos dejaron de ser tan sonoros. En el escenario había dos monitores que iban pasando las letras de las canciones por si Jones se olvidaba de algún verso; no fue así, o si le ocurrió fue tan rápido que no nos dimos cuenta de que miraba.
En la elección de canciones no hubo muchas sorpresas, un repaso a su repertorio de siempre con dos momentos álgidos en los que los asistentes se levantaron a aplaudir enardecidos: el Houston Arena se vino abajo cuando empezaron a sonar los acordes del tema "He Stopped Loving Her Today"; el otro también llegó con una balada del más puro “sentimiento Jones”: "Up The Window From Above". Algunos llaman a la primera la mejor canción country alguna vez escrita, quizá no sea para tanto pero lo que sí es cierto es que llega al alma, y así lo expresamos con la rugiente ovación que se llevó al acabar de cantarla.

Set List
1. Why, baby why
2. Choices
3. Bartender's blues
4. I always get lucky with you
5. Black Mountain rag (instrumental)
6. Same old me
7. I really don't want to know
8. You are still on my mind
9. The race is on
10. A picture of me without you
11. The One I Loved Back Then (Corvette song)
12. Who's gonna fill their shoes?
13. Me and Jesus
14. Take Me (dúo)
15. Fire on the mountain (instrumental)
16. From the window up above
17. It's been so long, darling/She thinks I still care/White lightning (Medley)
18. Golden ring
19. He stopped loving her today
20. Rocking chair

George Jones tiene setenta y ocho años, es tejano e intentar hacer su resumen biográfico es una tarea imposible. Nació en Saratoga, un doce de septiembre de mil novecientos treinta y uno, y se crió en Vidor. Dos de las cosas que le marcaron fueron su familia y la manera en que se ganó la vida de crío. Su padre era alcohólico y su madre era la mujer más paciente del mundo; de su padre heredó el hábito y lo de su madre fue lo que siempre buscó en sus cuatro mujeres.
Los primeros contactos con la música le llegaron a través de la iglesia y de la colección de discos de pizarra de sus padres, y todo arrancó cuando de muy niño le reglaron una guitarra española. A los dieciséis años se marchó de casa y empezó a ganarse la vida cantando en la calle, su calidad era tal que le hizo ganarse un puesto en una radio local en Jasper y después en otra en Beaumont en la que conoció en persona a uno de sus ídolos, el gran Hank Williams, que visitaba la emisora haciendo promoción.
Tras dos años de Marine, en los que no paró de dar conciertos en los bares cercanos a la base de California en la que estaba destinado, abandonó el ejército y grabó su primer disco para Starday Records: "No Money in This Deal". Tras aquel tema llegaría su primer éxito: “Why Baby Why" en 1955; tiempo después Mercury empezó a distribuir sus grabaciones en las que dio rienda suelta a su vena más rockabilly con el nombre artístico de "Thumper Jones", una época de la que curiosamente reniega y en la que llegó a versionar el éxito de Elvis “Heartbreak Hotel”.
Estando en Mercury llegó su primer número uno con "White Lightning" en 1959 y dos años después llegarían otros dos, esta vez en forma de balada: "Tender Years" y "She Thinks I Still Care". Su faceta de gran baladista se empezó a fraguar en esta época pero llegaría a su cima uno años después.
A mediados de los sesenta volvió a cambiar de discográfica, fichó por Musicor y con ellos tendría otro número uno con el tema "Walk Through This World With Me" en 1967.
En el 69 su vida cambió para siempre, Jones, ya con dos divorcios a sus espaldas, se casó con Tammy Wynette y se convirtieron en el rey y la reina del country, eran la pareja de la que todo el mundo hablaba y con la que todo el mundo se quería fotografiar. Aquella publicidad tenía que aprovecharse para hacer discos juntos, pero estaban en compañías diferentes que se cerraron en banda y no dieron permiso para que pudieran grabar. Eso hizo que dos años después, tras tensas negociaciones, George acabara renunciando a los derechos de lo grabado con Starday y Musicor para poder firmar con la compañía en la que estaba ella, Epic Records. Además, con aquel cambio, inició una andadura de veinte años con alguien que iba a ser fundamental en su carrera: el productor Billy Sherrill.
Los dúos que grabó con Tammy Wynette en su época de Epic fueron tan notables como sus discusiones, y con varios de ellos consiguió llegar a lo más alto de las listas: en 1973 con el tema "We're Gonna Hold On", en 1976 con "Golden Ring" y con "Near You" al año siguiente. Y con todo aquello también llegaron millones de dólares y de excesos.
Su alcoholismo nunca fue un secreto para nadie, tras décadas de libación desenfrenada, en 1979 llegó el momento más delicado de su carrera. Durante aquel año pasó más tiempo bebido que sobrio y no se presentó a más de cincuenta conciertos contratados. Ese hecho le llevo a que cambiaran su apodo: de “Possum” pasó a ser conocido por "No Show Jones."
En algún momento de los setenta conoció también la quemazón de la cocaína, la golosina nasal le fue suministrada por primera vez por un promotor que se la dio a probar antes de un concierto que Jones estaba demasiado “cansado” para llevar a cabo. El promotor consiguió su objetivo y el cantante descubrió un mundo nuevo. Aquel fue un malísimo negocio, varios años de abuso del narcótico para contrarrestar los efectos del licor le fueron haciendo cada vez más irascible y acabó siendo ingresado en un hospital psiquiátrico de Alabama en un estado mental deplorable.
Hay una anécdota que ha alcanzado la categoría de leyenda y que hace entender muy bien su necesidad alcohólica. Shirley, su segunda mujer, harta de ver como su marido se desayunaba con un destornillador, por aquello de lo bueno de la vitamina C, y sobrellevaba el resto del día a base de Jack Daniels, salió un día de casa en su coche llevándose las llaves del de Jones mientras este dormía. Cuando despertó y se dio cuenta de que no tenía que beber se puso a buscar las llaves por todos los lados. No dio con ellas pero aquello no le impidió conseguir su objetivo: abrió el garaje, arrancó un viejo cortacésped de la marca John Deere, se sentó, agarró el volante y condujo doce kilómetros desde las afueras de Beaumont hasta encontrar una licorería en el pueblo en la que poder comprar agua de fuego.
Lo que no mucha gente conoce es que aquella no fue la única vez, su también ex-mujer Tammy Wynette contó en su biografía una historia parecida sobre la habilidad de Jones al volante de vehículos de jardinería:
“Alrededor de la una de la madrugada me desperté y vi que se había ido. Cogí el coche y me acerqué al bar más próximo a unos quince kilómetros. Aparqué y vi el cortacésped al lado de la entrada. Se había metido con él en la autopista. Entré al bar, alzó los ojos, me miró y dijo: “chicos, aquí está... mi mujercita, os dije que vendría...”
En los ochenta hizo lo que pudo por rehabilitarse con muchos altibajos en el proceso, pero nunca desapareció de la escena musical y reventó las listas de éxitos de 1980 con una de las canciones country más recordadas de todos los tiempos: "He Stopped Loving Her Today", con la que se llevó varios premios de la Country Music Association e incluso un Grammy al mejor intérprete country del año. Los números uno se sucedieron en los siguientes tres años: "(I Was Country) When Country Wasn't Cool" a dúo con Barbara Mandrell en 1981, otro ese mismo año con “Still Doin' Time", otro más con un tema interpretado con Merle Haggard en el 82, "Yesterday's Wine", y en el 83 con "I Always Get Lucky With You". Durante el resto de los ochenta tuvo singles de gran éxito y siempre los colocó en el top ten de las listas del género.
En 1991 llegó el momento soñado de Tony Brown, el presidente de MCA Records Nashville, que vio con emoción como George Jones firmaba contrato con su compañía. Brown comentó que para él aquello era como si Elvis hubiese firmado con MCA. Al año siguiente Jones entró a formar parte del Country Music Hall of Fame y en su discurso de presentación tuvo un detalle memorable al pedir a los pinchadiscos de las emisoras especializadas que reconocieran el trabajo de las estrellas del género ya establecidas y no se fijasen sólo en las nuevas figuras, que estaban ahí gracias a los pioneros.
Su estancia en MCA nos regaló canciones geniales como "I Don't Need Your Rockin' Chair", una reivindicación de su persona, una aclaración de que seguía vivo dedicada a todos aquellos que lo daban por acabado. Entre otros llegaron un disco de duetos espectacular, “The Bradley Barn Sessions”, y otro de reencuentro con su ex-mujer, Tammy Wynette, titulado “One”.
Después de ese renacimiento llegó otro problema, esta vez aún más serio, el seis de marzo de 1999 tuvo un accidente brutal con su coche cerca de Nashville. Los bomberos tardaron dos horas en poder sacarlo del amasijo metálico en el que se convirtió su todoterreno y sus lesiones fueron tan graves que se pensó que llegaba su hora. Al parecer “tuvo un despiste” mientras hablaba por el móvil, primero con alguien de la compañía discográfica Asylum, con quien acababa de fichar, y después con su hijastra que es también esposa de su mnager. George no llevaba el cinturón de seguridad puesto y por allí rodando había una botella de vodka medio llena...
Cuando salió del hospital tras una milagrosa recuperación tuvo un juicio en el que se declaró culpable de conducir en estado de embriaguez y lo condenaron a lo mejor que le podía haber pasado: a llevar un tratamiento de desintoxicación severo, en el que alcanzó un nivel de éxito muy razonable.
George Jones debe ser inmortal porque tras aquello regresó de nuevo a las listas con una preciosa balada, "Choices," con la que fue candidato a single del año por la CMA. Los productores de la gala de premios propusieron que cantase en su actuación sólo un fragmento del tema aludiendo problemas de minutaje televisivo y Jones la volvió a liar, muy enfadado con la recomendación no apareció. Fue Alan Jackson, sin embargo, el que se llevó la ovación de la noche cuando tras acabar su actuación se arrancó, fuera del guión pactado, a cantar el tema como homenaje al Possum. Ironías de la vida, Jones no participó en el programa del universo televisivo de la country music pero ganó otro Grammy aquel año con la canción.
A pesar de sus 70 años tan vividos, la década de los dos mil ha mostrado a un Jones muy activo tanto en giras y discos como en negocios privados y otros proyectos. Tras la edición de “Cold Hard Truth”, en el verano del 99 llegó el cierre de Asylum Records. George, junto a otros artistas del sello que vieron como su discográfica se había esfumado, crearon una compañía independiente llamada Bandit Records con la que ha editado sus últimos trabajos hasta la fecha: “The Rock: Stone Cold Country” de 2001; una recopilación de 2003, “The Gospel Collection”, con versiones de música gospel producida, tras muchos años retirado, por Billy Sherrill; “Hits I Missed... And One I Didn't” de 2005, en el que grabó canciones que escribió para otros artistas y que incluye una regrabación de “He stoppped loving her today” y finalmente un disco de 2008 “Burning Your Playhouse Down”, una especie de continuación del álbum “The Bradley Barn Sessions” con duetos inéditos. Y es que en su carrera igual de importantes que sus discos han sido las colaboraciones con un gran número de artistas, entre los que encontramos a Margie Singleton, Gene Pitney, Brenda Carter, Melba Montgomery, Tammy Wynette, James Taylor, Willie Nelson, Johnny Paycheck, Merle Haggard, Ray Charles, Brenda Lee, Lacy J. Dalton, Shelby Lynne, Randy Travis, Sammy Kershaw, Alan Jackson, Shooter Jennings, Johnny Cash o Bobby Bare, por citar sólo a unos cuantos.
En 2009 la cadena de restaurantes “Cracker Barrel” editó con permiso de Jones una recopilación de sus éxitos: “A Collection of My Best Recollection” que contiene dos temas inéditos “I Don’t Want To Know” y “I’m A Long Gone Daddy”.
El cantante tiene un programa de estudios llamado “The George Jones University" que consiste en dos cursos anuales que versan sobre el negocio musical; además es dueño de su propia marca de salchichas, elaboradas con receta familiar, y que llevan su nombre porque “No pondría mi nombre a algo que no fuese realmente lo mejor, no quiero decepcionar a mis fans”. Los envoltorios y cajas de sus productos cárnicos llevan impresas anécdotas de la vida de Jones que tienen que ver de una manera u otra con salchichas…
“El desayuno siempre fue mi comida favorita del día, mi mujer Nancy pone la mesa y yo me encargo de freír la salchicha y asegurarme de que queda en su punto.”
Hace unos años abrió un restaurante en Enterprise, Alabama, el Possum Holler, un local lleno de memorabilia de sus años de artista de la canción, y en el pasado 2009 cedió su nombre para abrir también en la misma zona un hotel: el George Jones Possum Holler Bed & Breakfast. La sección de merchandising de su página web ofrece productos sorprendentes como paquetes de café y salsa barbacoa de su propia marca, casetes, calendarios del 2007... George Jones es sinónimo de negocio.
Para más información existe una muy recomendable biografía de George Jones titulada “I Lived to Tell It All” (Viví para contarlo todo), publicada en 1996 y que se encuentra en internet a precio de risa.
The race is on…
Carlos Rodríguez Duque

Friday, October 01, 2010

Canción triste del mes: Periódico de ayer (y XIII)



Periódico de ayer
(Tite Curet)

Tu amor es un periódico de ayer
que nadie más procura ya leer,
sensacional cuando salió en la madrugada
a mediodía ya noticia confirmada,
y en la tarde materia olvidada...
Tu amor es un periódico de ayer.
Fue un titular que alcanzó página entera
por eso ya te conocen donde quiera,
tu nombre ha sido un recorte que guardé,
y en el álbum del olvido lo pegué.
Tu amor es un periódico de ayer
que nadie más procura ya leer…
el comentario que nació en la madrugada
y fuimos ambos la noticia propagada
y en la tarde materia olvidada…
Tu amor es un periódico de ayer...
Ya era hora, lola…
Y ¿Para qué leer un periódico de ayer?
Oye, noticia que todos saben,
yo ya no quiero leer.
Y ¿para qué leer un periódico de ayer?
Tú no serviste pa nada, mami,
y al zafacón yo te eché
echa, camina, apártate de mi vera, apártate de mi lado...
Tú eres el diario, la prensa, radio bemba, radio bemba...
¡Sacúdelo, refea!

Y ¿Para qué leer un periódico de ayer?
Para que voy a leer la historia de un amor que no puedo ni creer
Te quise, te tuve, te mantuve….
Pero ya no te quiero
A tu casa yo no voy, polito,
dame y tumba la chaveta, la chaveta...
En el álbum de mi vida en una página escondida allí te encontré.

Y ¿Para qué leer un periódico de ayer?
Anda vete de mi vera, cosa buena, ya no te quiero ni ver….
Y ¿Para qué leer un periódico de ayer?
¿Qué te pasa? ¿Estas llorando?
Tienes alma de papel.
Y como el papel aguanta todo
así mismo te traté
Analízate tu historia y así podrás comprender

Seis razones irrefutables que hacen de este tema la "Canción triste del mes":

1. La tristeza muta en desdén y menosprecio cuando una herida cicatriza.

2. Pegar un nombre en el álbum del olvido y extraviarlo en algún banco de un parque es un remedio infalible para recordar tu lejana tristeza con una cierta ternura..

3. Los instrumentos clásicos de cuerda dan la ambientación necesaria para una canción triste.

4. El alma se puede intentar reflejar en un papel que lo aguanta todo hasta que se va al zafacón por ser un escrito incomprensible.

5. Las idioteces heróicas que uno hace por amor acaban resumiéndose con la frase: ya no te quiero ni ver…. .

6. Nada como sufrir tomando el sol en la piscina de tu casa para analizar tu historia y así poder comprender que si vives tu vida como una tragedia griega se acaba convirtiendo en una tragedia griega.

Adiós tristeza.
Mr. Blue



Sunday, September 12, 2010

No quiero crecer

je ne veux pas de grandir - je ne veux pas de grandir - je ne veux pas de grandir - je ne veux pas de grandir - je ne veux pas de grandir - je ne veux pas de grandir - je ne veux pas de grandir - je ne veux pas de grandir - je ne veux pas de grandir - je ne veux pas de grandir - je ne veux pas de grandir - je ne veux pas de grandir - je ne veux pas de grandir - je ne veux pas de grandir - je ne veux pas de grandir - je ne veux pas de grandir - je ne veux pas de grandir - je ne veux pas de grandir - je ne veux pas de grandir - je ne veux pas de grandir



(Waits\Brennan)
I Don't Wanna Grow Up
When I'm lyin' in my bed at night
I don't wanna grow up
Nothin' ever seems to turn out right
I don't wanna grow up
How do you move in a world of fog
That's always changing things
Makes me wish that I could be a dog
When I see the price that you pay
I don't wanna grow up
I don't ever wanna be that way
I don't wanna grow up

Seems like folks turn into things
that they'd never want
The only thing to live for
Is today...
I'm gonna put a hole in my TV set
I don't wanna grow up
Open up the medicine chest
And I don't wanna grow up
I don't wanna have to shout it out
I don't want my hair to fall out
I don't wanna be filled with doubt
I don't wanna be a good boy scout
I don't wanna have to learn to count
I don't wanna have the biggest amount
I don't wanna grow up

Well when I see my parents fight
I don't wanna grow up
They all go out and drinking all night
And I don't wanna grow up
I'd rather stay here in my room
Nothin' out there but sad and gloom
I don't wanna live in a big old tomb
On Grand Street

When I see the 5 o'clock news
I don't wanna grow up
Comb their hair and shine their shoes
I don't wanna grow up
Stay around in my old hometown
I don't wanna put no money down
I don't wanna get me a big old loan
Work them fingers to the bone
I don't wanna float a broom
Fall in love and get married then boom
How the hell did it get here so soon
I don't wanna grow up

Wednesday, September 08, 2010

París, Texas



Recuerdo de un viaje en carretera por la nada tejana.
Mr. Blue

Friday, September 03, 2010

La filosofía es para cuando no hay hambre.

Descubierta otra rareza de Chaplin en el desván de La Vieja Ola.
Una historia de Javier Morales para The Constant Sorrower.

Mercì, Docteur X.

Wednesday, September 01, 2010

Canción triste del mes: Poncho & Lefty



(Townes Van Zandt)
Living on the road my friend
Was gonna keep you free and clean
Now you wear your skin like iron
Your breath's as hard as kerosene

You weren't your mama's only boy
But her favorite one it seems
She began to cry when you said goodbye
And sank into your dreams

Poncho was a bandit boys
His horse was fast as polished steel
Wore his gun outside his pants
For all the honest world to feel

Poncho met his match you know
On the deserts down in Mexico
Nobody heard his dying words
That's the way it goes

All the federales say
They could have had him any day
They only let him hang around
Out of kindness I suppose

Lefty he can't sing the blues
All night long like he used to
The dust that Poncho bit down south
Ended up in Lefty's mouth

The day they laid poor Pancho low
Lefty split for Ohio
Where he got the bread to go
There ain't nobody knows

All the federales say
They could have had him any day
They only let him slip away
Out of kindness I suppose

The poets tell how Pancho fell
Lefty's livin' in a cheap hotel
The desert's quiet and Cleveland's cold
So the story ends we're told

Poncho needs your prayers it's true,
But save a few for Lefty too
He just did what he had to do
Now he's growing old

A few gray federales say
They could have had him any day
They only let him go so wrong
Out of kindness I suppose

A few gray federales say
They could have had him any day
They only let him go so wrong
Out of kindness I suppose

Seis razones irrefutables que hacen de este tema la "Canción triste del mes":

1. Pensabas que la vida en la carretera te daría libertad y lo único que ha hecho es hacerte envejecer antes y no tener esperanzas de nada.

2. La madre se clava en tus sueños, sabe como eres y también que no hay nada que hacer.

3. La mala conciencia acaba con las musas y uno acaba con polvo en la boca, sin poder cantar ni contar.

4. Los Federales se regocijan de la muerte de Poncho, dejéndolo en un simple "lo podíamos haber atrapado cualquier día", cuando en realidad tuvieron que pagar a otro bandido para que acabaran con él.

5. Poncho ya es parte del desierto y en Cleveland hay un corazón que no se calienta.

6. Poncho necesita nuestros rezos, pero no tanto como Lefty. Poncho ya reposa y Lefty no encuentra el descanso, así que oremos por él. La tranquilidad no premia a traidores.
Mr. Blue

Tuesday, August 31, 2010

Deep in the heart of Texas (X): Frutas y verduras (I)

Frutas y verduras (I)


1. El pomelo rojo es la fruta nacional tejana.
2. La verdura oficial del estado es la cebolla dulce.
3. El árbol oficial es el nogal pacano.
4. La planta oficial del estado de Texas es la higuera chumba.
Mr. Blue