Mr. Blue
Sunday, February 02, 2014
Wednesday, January 29, 2014
Tuesday, January 28, 2014
Sunday, January 26, 2014
Saturday, January 25, 2014
Tercer aniversario
Tercer aniverario luctuoso del muy querido
Mini Cooper S, 2009
Que falleció en Houston, Texas, el veinticinco de enero de dos mil once a la edad de dos años y medio.
Su afligido dueño ruega un minuto de recuerdo de una existencia apasionada y valerosa, en la que nunca mostró temor a negociar y salir victorioso de las curvas que la vida le fue poniendo en su camino. Las nuestras no han vuelto a ser admiradas de la misma manera desde que te fuiste.
No te olvidamos.
Mr. Blue
Sunday, December 29, 2013
Días de nada (y XII)
Era un dibujo que le había hecho un niño con el que coincidió en aquella fiesta familiar hacía ya varios años. Lo reconoció antes de sacarlo entero de debajo del montón de papeles por la mancha de grasa que tenía en una de las esquinas y que hacía la cuartilla casi transparente.
La humedad era asfixiante, sentía las manos hinchadas, las miró, levantó la vista y se dio cuenta de que las paredes le decían que llevaban siendo igual más de lo necesario. Y fue entonces cuando decidió que aquello había durado demasiado tiempo y que tenía que cambiar todo. Era el sitio y el momento adecuado para dar un giro, un giro tan necesario como intimidante. Miró el papel y vio el título: "Tu retrato".
Se levantó más emprendedor que nunca del sofá y fue a la habitación dando pasos enérgicos, apretando los puños. Abrió la puerta vigorosamente se acercó al amario ropero y eligió la corbata gris, la camisa azul eléctrico y el pantanlón negro para llevar al trabajo al día siguiente. En su mente se repetía el mismo pensamiento: no se explicaba como seguía siendo tan apacible a sabiendas de todo lo que se había estado perdiendo... aquello iba a cambiar, ¡vaya qué si iba a cambiar...!
Se aseguró de que el despertador le devolvería a la muerte diurna a las 5:30 a.m., se lavó los dientes, se desvistió y se acostó.
Se levantó más emprendedor que nunca del sofá y fue a la habitación dando pasos enérgicos, apretando los puños. Abrió la puerta vigorosamente se acercó al amario ropero y eligió la corbata gris, la camisa azul eléctrico y el pantanlón negro para llevar al trabajo al día siguiente. En su mente se repetía el mismo pensamiento: no se explicaba como seguía siendo tan apacible a sabiendas de todo lo que se había estado perdiendo... aquello iba a cambiar, ¡vaya qué si iba a cambiar...!
Se aseguró de que el despertador le devolvería a la muerte diurna a las 5:30 a.m., se lavó los dientes, se desvistió y se acostó.
Tu retrato
Mr. Blue
Monday, December 23, 2013
Deep in the heart of Texas (XVIII): Seis banderas sobre Texas (II)
Seis banderas sobre Texas (II)
España
Cuatro sobrevivientes de la expedición a la Florida comandada por Pánfilo de Narváez, entre los que se encontraban a Álvar Núñez Cabeza de Vaca y Estebanico el negro, pasaron seis años y medio en Texas como esclavos y comerciantes entre varios grupos de indios nativos desde 1528 a 1535. De aquella odisea Cabeza de Vaca escribió un libro titulado "Naufragios".
En 1864 Francia establece el Fuerte de San Luis en la bahía de Matagorda para reclamar de esta forma el territorio tejano para Francia, pero la colonia fue masacrada por los indios karankawa. Tras aquello, los españoles entraron en Texas deseosos de mantener a los franceses en Louisiana lejos de la riqueza de la "Nueva España". Texas se convirtió en una zona clave más por su labor de separación entre los territorios importante pero escasamente poblada entre los reclamos de las potencias de Francia y España.
La Texas española duró de 1690 a 1821 y fue parte de las cuatro provincias del Virreinato de la Nueva España. En el periodo inicial de la expansión en Texas la España imperial comenzó a fundar una serie de misiones para establecer un punto de apoyo en aquella inmensidad fronteriza. Todo aquel territorio era relativamente desconocido porque no había habido tiempo para continuar con la cartografía más allá de los estudios hechos durante el primer periodo conquistado.
Se estableció un sistema de misiones-presidios en lo que hoy en día son las zonas de San Antonio, La Bahía, Los Adaes, El Paso, Laredo, Nacododges y San Luis de las Amarillas.
La influencia española en Texas fue muy importante, los españoles trajeron consigo ganado (especialemente importantes sobre todo fueron los caballos y las mulas) a finales del siglo XVII. También introdujeron el arado , el regadío y los cítricos lo que hizo cambiar el paisaje del estado.
Mr. Blue
Monday, November 25, 2013
Días de nada (XI)
Aquel día todo parecía haberse confabulado para dar que hacer a su psique; la de él que siempre estaba anestesiada con naderías que le hacían mantenerse ocupado perdiendo el tiempo... se metió en su coche de nuevo y sin dirección determinada cogió la autopista 69. Iba pensando como el sentimiento de pérdida se acaba marchando pero el de culpa te persigue hasta que que te hace querer morir cada día, incluso a 80 millas por hora en una ruidosa carretera.
Dejó la autopista en la salida de Chimney Rock, giró a la izquierda intentando analizar la manera en que se le había escapado otro día entre las manos... otro día perdido. El único sitio al que se le ocurrió ir fue, claro está, su casa. Su mundo se acaba allí, aquel castillo en el aire donde podía ser la reina de Inglaterra, Cristo de nuevo crucificado, Rimbaud o Paul Newman...
Entró rápido y se dejó caer en el sofá. El salón se tiñó de añil con el suave resplandor de la lámpara y su voladiza mente se fue al teatro en el que la luz azulada de los focos se reflejaba en el la piel color café de aquella chica a la que invitó y que le gustaba tanto; aquella a la que jamás consiguió volver a ver.
Giró la vista y vio un montón de papeles entre los que sobresalía uno muy pequeño.
Giró la vista y vio un montón de papeles entre los que sobresalía uno muy pequeño.
(Continuará...)
Mr. Blue
Friday, October 25, 2013
Días de nada (X)
Cogió su coche y condujo hasta que se metió en la autopista. En el camino vio un autobús de transporte de presos que probablemente se
dirigía a Huntsville, o quizá a la prisión de la comisaría del centro de
la ciudad. Tras diez millas salió en Kirby Drive y llegó hasta el bar que el destino eligió para él. Aún no había caído la noche, aparcó y cuando entró una banda de cuatro tipos con sobreros de vaquero y con la ropa ligeramente más ceñida de lo que debería amenizaba a la clientela con una versión country de “Return to me”. Pidió una cerveza pero la camarera no le entendió, quizá fuera el ruido o quizá la vocalización con aquella boca tan seca... el frío líquido calmó su sed y algo sus nervios, pero las canciones empezaban a convertirse en cadenas que se le enredaban lentamente por las piernas y los brazos. Bajó la vista para ver si lo que sentía en los tobillos eran grilletes de verdad y vio como su camisa blanca se había convertido en una con sucesión de líneas verticales blancas y negras. Dejó un billete de $5 en la barra, salió corriendo del local en dirección a su coche y entonces se percató: Las vallas del párking estaban cubiertas con alambre de espino.
(continuará...)
Mr. Blue
Thursday, September 26, 2013
Días de nada (IX)
La
prisa le había hecho salir de su casa descalzo y pensó que lo mejor
que podía hacer era regresar y curarse los pies. De camino su única
preocupación era la de no encontrarse con algún vecino que viese que iba con
ellos desnudos y sangrando.
Cuando llegó se dio cuenta de que se había dejado la puerta abierta y al entrar escuchó como por la radio antigua que usaba a diario salían las notas de una canción de Ray Charles que le acompañaron al cuarto de baño.
Cuando llegó se dio cuenta de que se había dejado la puerta abierta y al entrar escuchó como por la radio antigua que usaba a diario salían las notas de una canción de Ray Charles que le acompañaron al cuarto de baño.
Se
lavó los pies, se aplicó yodo en las heridas y después unas vendas
en las zonas donde las erosiones habían sido más profundas.
No
sabía en qué dar, sentía una desazón que ni el segundo Dr Pepper
pudo calmar. Abrió un viejo álbum que había comprado en
una tienda de antigüedades y se puso a ver cada una de las fotos, y a
inventar una historia que las uniera a su vida. Igual que aquella instantánea
enmarcada de la mesilla de su habitación, la que había comprado en un
mercadillo y que para él hacía la función de madre.
Empezó
a sentirse como en aquellos días en los que bebía demasiado, no se
hallaba. Se calzó con cuidado, cerró la puerta a conciencia y
cuando estaba metiendo las llaves en el bolsillo se dio cuenta de que
se había dejado la radio encendida otra vez, pero no le importó. No podía
quedarse más en casa, no podía...
(continuará...)
Mr.
Blue
Sunday, August 25, 2013
Días de nada (VIII)
Ella se quedó algo descolocada pero siguió en su empeño de continuar conversando.
- A lo largo de estos últimos años me he dado cuenta de muchas cosas a las que nunca antes había prestado atención, imagino que por inmadurez o por no estar preparada para afrontar o contestar preguntas así sobre mí misma. Creo que me he vuelto mucho más realista y franca de lo que nunca antes había sido conmigo y con los demás. Y todo este cuento que estoy compartiendo contigo me ha llevado a darme cuenta de que no creo que yo sea capaz de entregarme nunca más a un hombre como lo hice en el caso de mi ex-marido. Al principio pensé que era por estar desengañada, desilusionada…y todas esas cosas por las que se pasan después de un divorcio, habiendo estado casada casi siete años, pero poco a poco me he ido dando cuenta de que esos no eran los motivos. Mis motivos son muy diferentes y ese es otro cuento a contar…
Él la miraba sin pestañear y cuando estaba a punto de preguntarle cómo se llamaba se acercó un tipo en una motocicleta. Ella se levantó del banco, le dijo adiós sonriendo y le deseó un buen día. Él miró como se ponía el casco, se subía en la moto japonesa de una manera muy sensual y se marchaba.
Aquello fue un chasquido de dedos en la frente que le devolvió a la realidad. Sin embargo se sonrió, dejando caer la mirada al suelo mientras pensaba que volvía a perder y que había dejado escapar otra oportunidad, otra..., que no volvería jamás. Y así pasaron unos minutos hasta que se dio cuenta de que estaba descalzo y que sus pies sangraban ruidosamente...
(continuará...)
Mr. Blue
Friday, August 16, 2013
Música Cósmica Volumen Cuatro
Como cada verano el gran Adolfo
Sánchez me abre un hueco en su programación estival, me invita a "Música
Cósmica" y compartimos un par de horas de canciones y conversación.
Mr. Blue
Wednesday, August 14, 2013
Música Cósmica Volumen Tres
Como cada verano el gran Adolfo
Sánchez me abre un hueco en su programación estival, me invita a "Música
Cósmica" y compartimos un par de horas de canciones y conversación.
El 15 de julio de 2013 hicimos la segunda parte de un especial en el que
hablamos de los conciertos que habíamos visto durante el año.
Mr. Blue
Sunday, August 11, 2013
Música Cósmica Volumen Dos
Como cada verano el gran Adolfo
Sánchez me abre un hueco en su programación estival, me invita a "Música
Cósmica" y compartimos un par de horas de canciones y conversación.
El 1 de julio de 2013 hicimos la primera parte de un especial en el que hablamos de los conciertos que habíamos visto durante el año.
Mr. Blue.
Música Cósmica Volumen Uno
Como cada verano el gran Adolfo Sánchez me abre un hueco en su programación estival, me invita a "Música Cósmica" y compartimos un par de horas de canciones y conversación.
El 9 de junio de 2013 hicimos la cuarta parte del monográfico "Hartura de Amor".
Mr. Blue
Friday, July 26, 2013
Días de nada (VII)
Se dirigió caminando hacia el parque Anderson y al llegar se sentó en un banco. Al poco rato se puso a su lado una chica rubia, alta y preciosa, que le sonrió mientras, mirándole a los ojos, le dio las buenas tardes. Él creyó que seguía soñando.
Sin intercambiar
palabra previa ella se giró y le preguntó descarada:
- ¿Te entregarías a
una mujer?
Él se quedó sin saber
qué decir por lo inesperado de la situación y de la pregunta, pero
reaccionó rápido o al menos eso le pareció a él:
- Qué pregunta más
difícil... pues mira, yo creo que todos los hombres somos unos
capullos por naturaleza, pero si te esfuerzas y luchas contra eso
acabas venciéndolo y puede que llegues a una entrega total... es una
batalla contínua y diaria. ¿Tú...? -preguntó osadamente- ¿Te
entregarías a un hombre?
- Al igual que
vosotros, hombres, tenéis que hacer ese esfuerzo contínuo y
diario para salir de ese estado de idiotez maliciosa, las mujeres
hacemos ese mismo esfuerzo por no darlo todo por cada una de nuestras
parejas... -respondió alegremente, como si fuera la conversación de
un par de amigos que se conocen desde hace años.
- Te entiendo muy
bien... -respondió él interrumpiendo- estoy muy contento de entrar
en los cuarenta como estoy entrando... -añadió presumiendo- cuando
veo la gente de aparente sexo masculino que hay por ahí me cuesta
creer que una vez fui así. Yo sigo siendo bastante capullo pero voy
por buen camino. Particularmente creo que las mujeres os entregáis
del todo la primera vez, a los hombres por el contrario nos entontece
ese estado de capullez… de inmadurez al fin y al cabo. El no
entregarse como la primera vez es signo de madurez, de proteger lo
tuyo y de haber perdido ciertos ideales románticos que tienes cuando
eres joven, o te enamoras por primera vez.
La conversación seguía
con un toma y daca que estaba animándole sobremanera. Empezó a
recuperar algo de brillo en los ojos y se incorporó en el asiento
para adoptar una postura que él pensaba que le haría más
interesante.
- Estas en lo cierto
acerca del pensamiento adulto, de la pérdida de los ideales
románticos…pero a pesar de darte cuenta de ello no cambiamos, pues
la naturaleza de la mujer es darlo todo, actuar con el hombre como le
gustaría que actuaran con ella…y de ahí las continuas
desilusiones cuando estás en una relación. A lo que sí aprendemos
es a no pasárnosla amargadas porque no nos dan ni lo que nos
gustaría ni tanto como nos gustaría.
- En fin, dos mundos
completamente diferentes ¿Eh? Qué te voy a contar… Has entrado en
tu etapa adulta, ¡Bienvenida! -aseveró dándose cuenta de que
acababa de estropearlo todo con aquella estúpida manera de pretender
hacer creer que era un hombre adulto.
(continuará....)
Mr. Blue
Tuesday, June 25, 2013
Días de nada (VI)
Era Wendy. Hacía mucho tiempo que había dejado de entenderla por teléfono, un aparato que nunca le había gustado de todas maneras. Así que cuando empezó a contarle, como si no fuese a hablar nunca más, sus problemas del trabajo y de la familia dejó el teléfono encima de la mesa y se echó en el sofá. Se puso a mirar al techo y a recordar aquellas vacaciones en la playa, los fondos marinos que vio con las gafas de buceo con tubo y poco a poco se fue desvaneciendo hasta entrar en un duermevela agónico. Empezó a sentir la falta de oxígeno, sus nervios comenzaron a tensarse y a afectar a su respiración. Siempre había oído decir que en las profundidades submarinas la temperatura era bajísima pero él sentía el calor que tenía su sangre a punto de ebullición. No se podía mover, pareciera que la manguera de respiración de la escafandra lo tuviese atado de pies y manos.
Por más que lo intentaba no alcanzaba a comprender qué le había llevado a hacer una inmersión tan abismal, pero lo peor era aquel arrepentimiento de algo que no sabía ni por qué había hecho... La estrella de mar se le acercaba cada vez más y tenía la sensación de que acabaría siendo comida de pecera para aquel ser tan gigantesco. La falta de aire que respirar se le hizo insoportable y cuando estaba a punto de asfixiarse abrió los ojos y se encontró en el sofá, boca arriba, mirando el ventilador que yacía inmóvil, como la hélice de un barco hundido en el mar, con la boca seca y empapado en sudor. Se levantó de un salto y salió corriendo a la calle.
(continuará...)
Mr. Blue
Saturday, May 25, 2013
Días de nada (V)
Salió con sus zapatillas viejas, unos guantes del todo a cien llenos de arena seca,
las herramientas de jardín y las gafas de sol. Miró a los tres
metros por cincuenta centímetros de tierra que tenía delante de la
ventana del salón y se puso a pensar en qué hacer, como si
realmente aquello tuviera una solución.
Hacía tiempo que había
quitado las sansevieras y las había devuelto a donde pertenecían,
al interior, pero el resto no salía adelante. Los helechos se
mantenían pero no medraban más, ni los potos, y las otras plantas
no acababan de crecer en condiciones. Tampoco aquello tenía arreglo, pero él no
lo quería reconocer y seguía aireando la tierra, haciendo canales
para que el agua llegase bien a toda aquella superficie triste,
podando, abonando, mirando... todo para nada. La tierra llevaba tanto
tiempo inculta que ya nada podía crecer en ella, de hecho,
era un milagro que aquello plantado siguiera vivo y con una salud
relativa.
Se puso a remover la
tierra de la superficie con el rastrillo mientras por la ventana del salón salían las canciones del
disco del Rat Pack que escuchaba, ese que le traía tan buenos
recuerdos de una vida que aquellos años consideraba buena. Y tan
metido estaba en su labor que cometió el error de no ver que se
acercaba la vieja del perro y no se dio cuenta hasta que se puso a hablarle.
- Hola...
¿Arreglando las plantas? Su jardín se ve muy bonito, joven. – Dijo
aquella septuagenaria que vivía sola con su perro y su gato.
- Sí... -masculló
él, lamentándose de no haberla visto venir.
- Este es Frosty-
dijo la anciana mientras tiraba de la correa del perro- un
desalmado lo tiró desde el coche en la calle Greenridge justo
cuando pasaba delante de mí. Es un perro muy dulce y bien
portado... Lo he llevado al veterinario y está muy sano, un poco
viejo pero muy sano y además se lleva muy bien con mi gato...
Sabía que aquella iba
a ser una conversación interminable, lo sabía, había ocurrido
tantas veces que era capaz de sabérsela de memoria, igual sabía que lo
siguiente iba a ser que...
- No quería dejarlo
en la perrera, me dio tanta pena, hay tanta gente perversa por
ahí....
Justo las palabras que
él iba pronunciando con sus labios en silencio mientras miraba al potos, pensando que aquello iba a ser como las otras mil veces y que nunca
iba a terminar.
Pero, de repente, ocurrió algo
milagroso: el teléfono empezó a sonar. Con la disculpa se despidió
apresurado de la anciana y entró en la casa dejando fuera
todas las herramientas y los guantes tiradas en el suelo. Iba desesperado, con las zapatillas llenas de tierra húmeda sin habérselas limpiado en el felpudo, con ganas de responder, aunque no le gustase hablar por teléfono...
todas las herramientas y los guantes tiradas en el suelo. Iba desesperado, con las zapatillas llenas de tierra húmeda sin habérselas limpiado en el felpudo, con ganas de responder, aunque no le gustase hablar por teléfono...
(Continuará...)
Mr. Blue
Tuesday, May 21, 2013
Deep in the Heart of Texas (XXI): Veintiún metros, veinte años.
En 1993, en el número 6025 de la avenida Richmond
abrió sus puertas un bar/local de conciertos orientado a la música
blues, el Billy Blues. Lo más llamativo, sin duda, era un gigantesco
saxofón de unos 21 metros de altura construido con materiales poco comunes entre los que se encontraban un Volkswagen Beetle completo,
piezas de otros Beetles, varios barriles de cerveza, tubos de metal
de pozos petrolíferos, una tabla de surf... La escultura fue ideada
ex
profeso para el bar y llevada a cabo por el artista tejano Bob Wade.
Billy Blues cerró en 2001 y los dueños intentaron vender el saxo en Ebay por un módico precio de salida de $100.000 pero, extrañamente, la puja quedó desierta.
Billy Blues cerró en 2001 y los dueños intentaron vender el saxo en Ebay por un módico precio de salida de $100.000 pero, extrañamente, la puja quedó desierta.
El local
reabrió poco tiempo después bajo el nombre “Cabo, Mix Mex
Restaurant” pero volvió a cerrar sus puertas en 2004 y fue
entonces cuando se empezó a hablar seriamente de derruirlo. El
propio Wade tomó cartas en el asunto y se empecinó en evitar su
demolición: "Si no podemos encontrar a alguien que lo quiera me
lo tendré que llevar de nuevo a Austin. La ciudad es conocida como
la capital musical del mundo, estoy seguro de que pegaría allí.”
Al
final, nada ocurrió y "Smokesax" (el nombre con el que se conoce a
este saxofón en Houston) pasó por momentos de abandono que hicieron
temer lo peor. Los vándalos empezaron a hacer de las suyas y el
local no parecía que fuese a volver a abrir. Sin embargo ocurrió, y en
2010 se reinauguró con el nombre de “Horn” y el saxo, reclamo
visual del local, se restauró y pasó a ser azul en lugar de rojo.
Cuando “Horn” cerró sus puertas en 2012, los nuevos dueños del local le
cambiaron el nombre a “Diablo Bar” y decidieron que no
necesitaban más de aquel amasijo metálico que les sonaba
desafinado. Eso sí, en lugar de echarlo abajo y venderlo a la
chatarra decidieron (en un acto de "generosidad" que les hizo ahorrarse
muchos miles de dólares) donarlo al Orange
Show Center for Visionary Art que lo tiene guardado a la espera
de encontrarle una ubicación definitiva.
El
precio del traslado, que fue supervisado por Wade, fue de $40.000 y aún no se sabe quien se ha hecho cargo del pago. El saxo fue cortado
en cinco pedazos y su desmantelamiento se llevó un día entero de la
vida agitada de la inusual Houston. Se cargaron en camiones y se
llevaron a su emplazamiento momentáneo a unos 21 kilómetros de
distancia un 28 de febrero de 2013. Wade y su gente tardaron en construirlo tres semanas veinte años antes.
Mr. Blue
Fotografía de Smokesax azul: Victor Chelf
Thursday, April 25, 2013
Días de nada (IV)
Se puso a ojear la portada del periódico, intentaba leerlo pero el primer sorbo de Dr. Pepper no ayudó a la concentración. La estimulación gustativa eclipsó a la visual y pronto las palabras sobre Reagan lo trasladaron a su infancia, y empezó a recordar aquellos días de sabor a Mirinda y carteles pegados en las paredes de su barrio. Y siguió pasando la vista sobre los grafemas negros sin ser consciente de lo que leía, como cuando era niño y no podía estudiar porque la mente empezaba a volar después de llegar a la tercera línea. Saltó la sección de economía y dejó a medias los titulares de la sección de deportes. Acabó su botella de 20cl. de Dr. Pepper, encendió la televisión, se acostó en el sofá y se durmió, justo después de decir “Sema”.
Fue un sueño muy profundo, uno de esos en los que se siente que el peso del cuerpo es tal que el espíritu se acaba levantando. Despertó aletargado y enseguida comenzó su rutina de la tarde: se cambió de ropa, eligió la que llevaría al trabajo al día siguiente, miró la cama y estiró las sábanas y cobertores en un intento estéril de hacerla. Volvió al salón y apagó la televisión, puso un disco, cogió la lista de cosas que tenía que hacer esa semana y empezó, como siempre, a barajar el elegir la más inútil justo la que no le sacaría de aquella cueva en la que parecía vivir feliz.
Fue un sueño muy profundo, uno de esos en los que se siente que el peso del cuerpo es tal que el espíritu se acaba levantando. Despertó aletargado y enseguida comenzó su rutina de la tarde: se cambió de ropa, eligió la que llevaría al trabajo al día siguiente, miró la cama y estiró las sábanas y cobertores en un intento estéril de hacerla. Volvió al salón y apagó la televisión, puso un disco, cogió la lista de cosas que tenía que hacer esa semana y empezó, como siempre, a barajar el elegir la más inútil justo la que no le sacaría de aquella cueva en la que parecía vivir feliz.
(continuará...)
Mr. Blue
Saturday, April 06, 2013
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