Friday, July 24, 2026

Cuando Gracie quiso ser libre

 

 

Antes de convertirse en la jirafa más famosa de Texas, Gracie llevaba una vida bastante tranquila en Cedar Hollow Ranch, una propiedad privada situada en el Texas Hill Country, cerca de Leakey, en el condado de Real, a unos 160 kilómetros al oeste de San Antonio. Allí compartía espacio con otros animales exóticos y con otra jirafa llamada Atlas. El rancho llevaba décadas albergando jirafas, y nadie esperaba que precisamente Gracie fuera a protagonizar una escapada digna de película.

 

La aventura comenzó cuando esta jirafa reticulada, de unos 3 años y alrededor de quinientos cuarenta kilos, consiguió salir de su zona habitual. Según explicó el responsable del rancho, Vick Jones, Gracie habría llegado hasta una zona elevada y rocosa mientras buscaba hojas para comer. Al bajar de esa zona, terminó encontrándose en el lado equivocado de una puerta y acabó fuera del área donde debía estar.

 

Encontrarla no fue nada fácil. Aunque una jirafa parece el animal menos indicado para jugar al escondite, el paisaje del Hill Country de Texas le dio una ventaja inesperada: colinas de piedra caliza, matorrales densos y zonas de difícil acceso. Los equipos de búsqueda utilizaron helicópteros y cámaras para rastrear una enorme extensión de terreno, mientras que el rancho ofreció una recompensa de cinco mil dólares por cualquier información que ayudara a localizarla.

 

Finalmente, el viernes 26 de junio, después de casi dos semanas desaparecida, llegó la buena noticia. Vick Jones la divisó desde un helicóptero aproximadamente a las 7:30 de la mañana. La jirafa estaba a unos cuatro kilómetros al sur de su recinto original, en una zona cercana a un estanque y un arroyo, con suficiente vegetación para alimentarse y agua disponible. Lo que se dice estar en la gloria.

 

Lo más sorprendente fue que Gracie parecía encontrarse en perfecto estado. En lugar de estar agotada o desorientada, había conseguido encontrar un pequeño refugio natural donde pasar los días con todo lo necesario para un alma libre como ella: comida, agua y mucho espacio para moverse. Los equipos prepararon entonces un operativo especial con veterinarios para poder tranquilizarla y trasladarla de vuelta de forma segura.

 

Ese operativo estuvo dirigido por el veterinario Dr. Pat O’Neill, de Pedernales Veterinary Center, junto con un equipo de apoyo formado por personal del rancho, especialistas en manejo de animales grandes y una tripulación de helicóptero. Primero, Gracie fue tranquilizada mediante un dardo lanzado desde el helicóptero. Una vez que la medicación hizo efecto, el equipo se acercó hasta ella para colocarle un cabestro, sujetarla con seguridad y cubrirle los ojos para reducir el estrés durante el traslado.

 

Después llegó la parte más delicada: mover a una jirafa de ese tamaño por una zona rural del Texas Hill Country. El equipo utilizó un remolque especial diseñado para transportar jirafas. Según los responsables del rescate, primero fue necesario llevarla hasta un remolque abierto en la zona donde se encontraba y después trasladarla al vehículo preparado para el viaje de vuelta al rancho.

 

La operación completa duró alrededor de siete horas. El trayecto de regreso no fue una simple ruta por carretera: la zona donde estaba Gracie era remota y parte del terreno no era accesible para vehículos convencionales, por lo que el equipo tuvo que coordinar cuidadosamente cada paso. Finalmente, la joven jirafa regresó a Cedar Hollow Ranch sana y salva, donde volvió a reunirse con Atlas, la jirafa macho del recinto.

 

Después de su aventura por el Hill Country, Gracie quedó temporalmente en una zona controlada mientras el rancho reforzaba las instalaciones para evitar una nueva escapada. Sus cuidadores, eso sí, ya saben que tienen entre manos a una jirafa con bastante iniciativa: la primera capaz de poner a todo un condado de Texas mirando al horizonte en busca de un cuello largo entre los árboles.

Mr. Blue 

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