El 9 de mayo
de 1979 se abrió al público el el 'Orange Show', una instalación escultórica
multimedia muy peculiar al aire libre dedicada a la naranja. El edificio,
ubicado en el número 2401 de la calle Munger, al este de Houston,
fue concebido y construido sin ayuda durante un período de veinticinco años por
el cartero, nacido en Houston, Jefferson McKissack.
Construyó los
muros exteriores de lo que se convirtió en el ‘Orange Show’ a mediados de la
década de los cincuenta, como parte de un vivero de plantas en dos solares
vacíos al otro lado de la calle del bungaló donde vivía. Comenzó a trabajar en
el interior en 1962. Construido sin planos arquitectónicos, el ‘Orange Show’ se
convirtió en un laberinto de escaleras, pasarelas y pasillos que abarcaban dos
anfiteatros, varias áreas de exhibición cerradas, una zona para invitados, un
pozo de los deseos, fuentes y dos miradores.
Todo el
complejo está pintado con colores brillantes, y adornado con toldos a rayas,
pancartas, dos banderas de los Estados Unidos y siete banderas de Texas. Se le
considera el ejemplo principal de "construcción de arte popular" del
estado. Su obsesión por
las naranjas venía de cuando las transportó desde Florida por todo el sureste de
los EEUU durante la Gran Depresión.
El 4 de abril de 1965, el equipo de los Houston Astros jugaron contra los Yankees de Nueva York en un partido de béisbol de exhibición en el Astrodome, el primer evento que tuvo lugar en el nuevo, flamante y primer estadio abovedado del mundo. El Astrodome fue el primer estadio deportivo polivalente, cerrado y con aire acondicionado del mundo.
A lo largo de los años fue el estadio local de los Houston Astros y los Houston Oilers, el equipo de fútbol americano local. También fue sede de formas de entretenimiento tan variadas como corridas de toros, rodeos e incluso, en 1992, la convención nacional del partido republicano. Cuando la franquicia de los Oilers se trasladó a Tennessee para convertirse en los Titans y los Astros se mudaron a un nuevo estadio, el Astrodome continuó en uso como parte del complejo de entretenimiento “Astrodome Convention Center”.
Cuando el hambre de ver mundo te entra y uno se encuentra en el gran estado de Texas, la carretera, acompañada de un buen mapa, suele ser el alimento idóneo...
Esta ciudad de Dios y abogados no está hecha para coches pequeños. El que fue mi compañero de correrías durante cuatro años cambió de dueño hace menos de uno y apenas hace un par de días husmeando en la red me encuentro con que ha quedado gravemente herido. Parece ser, sin embargo, que un buen samaritano decidió recomprarlo. Espero que tenga la intención de arreglarlo y devolverlo al medio natural donde pertenece y que no sea para despiezarlo.
Antes
que el ‘Grand Ole Opry’ en Nashville y el ‘National Barn Dance’
de Chicago el programa pionero de variedades de música country
comenzó a emitirse el 4 de enero de 1923 para todos los estados de
la Unión desde la emisora de radio WBAP en Fort Worth, Texas.
El
programa no era en sí un programa si no una franja horaria de su
programación presentada por un violinista, un animador de baile
square y un supuesto capitán confederado llamado MJ Bonner. En sus
emisiones se combinaban músicas alegres y melancólicas,
chascarrillos y asuntos costumbristas de la época. Se hizo
inmensamente popular por todo el país y por allí pasaron los Light
Crust Doughboys, The Sunshine Boys, Bewley’s Chuck Wagon Gang,el
legendario violinista Eck Robertson, el músico Al Stricklin (que
comenzó como pianista de jazz pero que acabó uniéndose la banda de
Bob Wills) entre otras estrellas musicales de la época. El programa
también contaba con su propia orquesta de estudio.
Como
curiosidad, aquel programa de música vaquera nunca llegó a tener
nombre.
El 29 de octubre de
1911, nacía en Reynosa, Tamaulipas, México, Narciso Martínez. Como
muchas otras familias su familia emigró a los Estados Unidos ese año
y se establecieron en La Paloma, una pequeña población a las
afueras de Brownsville. Martínez empezó a tocar el acordeón en
1928 y casi a a la vez se mudó a Bishop done absorbió las
tradiciones de acordeón de los inmigrantes checos y alemanes
locales. Martínez y su amigo Santiago Almeida empezarona ser
conocidos en la zona y su empeño les llevó a establecer el acordeón
y el bajo sexto como los instrumentos básicos de la música de
conjunto tejano. Narciso hizo un cambio prodigioso en la manera de
tocar el acordeón que todos los otros músicos adoptaron enseguida:
enfatizó las notas agudas y la melodía del lado derecho del
acordeón y dejó las notas de bajo del lado izquierdo a quien tocase
el bajo sexto.
Narciso Martínez
hizo su primera grabación con Almeida para la disquera Bluebird
Records en 1938. Para mantenerse en la década de
1930, a menudo tocaba en bailes públicos al aire libre en toda la
zona del Valle de Texas. También entretuvo
en los "de negocio”, bailes públicos de pago
donde las mujeres bailaban con hombres a cambio de dinero que servía para mantener a sus familias.
Su
audiencia la formaban principalmente emigrantes mejicanos que no
podían permitirse pagar mucho por verlo actuar y aún menos comprar
tocadiscos para escuchar sus grabaciones. Así que Narciso tuvo que aceptar
otros trabajos para poder sobrevivir con dignidad durante toda su
vida. Fue conductor de camión, trabajador de campo o cuidador en el
zoológico de Brownsville...
Apodado "El
Huracán del Valle" por su ritmo rápido, Martínez siguió
siendo el intérprete de conjunto más famoso a lo largo de la década
de 1950. Narciso Martínez se unió a otros artistas en el circuito
de la música de baile de estilo tejano y recorrió Nuevo México,
Arizona, California, e incluso llegó a tocar en Chicago.
Pero la música no
le daba para vivir todo el año y cuando surgió una nueva generación
de músicos de conjunto a mediados de la década de 1960 tuvo que
volver a trabajar en el campo. Su carrera tuvo un ligero repunte
después de su aparición en ‘Chulas Fronteras’, una película
documental de 1976 sobre la música de Texas y México.
Ingresó en el Salón
de la Fama de la Música de Conjunto en 1982, recibió el National
Heritage Award del National Endowment for the Arts en 1983 y fue
nominado para un premio Grammy en 1989.
Narciso Murió en
San Benito, Texas, el 5 de junio de 1992.
El
primer vuelo en un avión, casi cuarenta años antes del de los
hermanos Wright, pudo haber tenido lugar un 20 de septiembre de 1865
en un campo a unos cinco kilómetros al este de Luckenbach, en el gran
estado de Texas.
Jacob Friedrich Brodbeck, nativo de Württemberg, Alemania, se había establecido en Fredericksburg en 1847. Siempre había estado
interesado en la mecánica y en la invención en general. En
Alemania ya había intentado construir un reloj de cuerda automática que se autoenrollaba, y
en 1869, establecido en Texas, diseñó una máquina para fabricar hielo.
Su proyecto más
preciado, sin embargo, fue su "nave de aire", un artefacto
volador propulsado por una hélice que giraba gracias a la fuerza proporcinada por muelles. La nave voladora presentaba
un habitáculo cerrado para el "aeronauta", una hélice para el agua
(en caso de aterrizajes accidentales en el líquido elemento), una
brújula y un barómetro.
Se dice que la máquina se elevó unos tres
metros y medio en el aire y viajó aproximadamente treinta metros antes de
que los resortes que la impulsaban se desenrollaran por completo y el aparato se estrellase violentamente contra el suelo. Otros cuentan que aquel vuelo
inicial tuvo lugar en San Pedro Park, San Antonio, donde más tarde
se llegó a colocar un busto de Brodbeck y no cerca de Luckenbach. Hay una tercera versión
que asegura que el vuelo ocurrió en 1868 y no en 1865...
Todas
coinciden, sin embargo, en que aquella máquina se
hizo añicos porque su aterrizaje fue muy brusco. Tras el revés, y a
pesar de haber salido ileso, sus inversores se negaron a poner el
dinero para un segundo intento, y entonces Brodbeck se embarcó en
una infructuosa gira que le llevó por varios estados de la unión en busca de fondos para reiniciar su proyecto.
No
le salió bien. Brodbeck regresó a Texas y vivió en un rancho cerca
de Luckenbach hasta su muerte en 1910.
Una
placa explicativa a quince millas al norte de Waco, en el condado de
McLennan, marca el sitio en el que sucedió el "Crash at Crush".
El 15 de
septiembre de 1896, más de cuarenta mil personas acudieron en tropel
a Crush para presenciar una de las acrobacias publicitarias más
espectaculares del siglo XIX: un accidente de tren planificado.
El
hombre detrás de aquel evento tan poco usual fue un tal William
George Crush, un trabajador de la compañía de ferrocarril
‘Missouri-Kansas-Texas’ (M-K-T) que en 1895 propuso y logró
convencer a los gerifaltes de M-K-T de que la compañía montase un
accidente como atracción publicitaria.
Durante
el verano de 1896 se distribuyó por todo el gran estado de Texas
propaganda en papel de lo que se denominó "el choque
monstruoso". Muchos periódicos del estado iban informando de
los preparativos y tal fue el revuelo que incluso algunos diarios de
otros estados se hicieron eco del asunto y empezaron a hablar del
tema.
Todo
marchaba sobre ruedas, la estrategia publicitaria de Crush había
sido un éxito y las oficinas del ferrocarril de la M-K-T estaban
desbordadas con peticiones de billetes para asistir al choque.
La
idea era hacer colisionar entre ellas dos viejas locomotoras con vagones vacíos . La “Vieja 999” se había pintado de verde brillante
y la “1001” de rojo, y ambas hicieron un tour por todo el estado
para publicitar el espectáculo. Las estaciones por donde pasaban se
llenaban de curiosos que querían comprobar de primera mano que
aquello no iba a ser un engaño...
Como
escenario de su espectáculo, Crush seleccionó un valle poco
profundo justo al norte de Waco, convenientemente ubicado cerca de la
ruta Waco-Dallas cuyo trayecto comercializaba la empresa.
A
principios de septiembre, unos quinientos trabajadores tendieron
cuatro millas de vías para la colisión, y construyeron, además,
una tribuna para invitados de honor, tres puestos para presentadores,
dos oficinas de telégrafos, un puesto para periodistas y un quiosco
de música. Se montó un restaurante en una carpa prestada por el
circo de los Ringling Brothers, y se construyó un gran feria con
docenas de espectáculos “medicine show”, pequeños puestos que
hacían las veces de casinos y varios para la venta de viandas. Se
instaló también un letrero para informar a los pasajeros de que
habían llegado a Crush, en el estado Texas.
George
Crush le dijo a un periodista que esperaba unos
veinte mil espectadores. Por dos dólares
cualquier persona que viviese en el gran estado de Texas podía
comprar un billete de ida y vuelta para el evento… una ocasión que
no podían dejar escapar.
El primero de los treinta y tres trenes de
pasajeros sin un solo asiento libre llegó al amanecer del 15 de
septiembre. Antes de las tres de la tarde de aquel mismo día más
de cuarenta mil personas estaban ya situados en la zona de picnic, escuchando
discursos políticos y esperando el gran choque.
A las cinco de la tarde las
locomotoras No. 999 y la 1001 se alinearon en los extremos opuestos
de las vías. Crush apareció montando un caballo blanco y trotó al
centro de la pista. Levantó su sombrero blanco y después de una
pausa lo bajó bruscamente. La gente empezó a
aplaudir enaltecida.
Las
locomotoras arrancaron y con rugidos de vapor empezaron a dirigirse
hacia su embestida. Bastante antes de que alcanzaran los 150 Km/h los
maquinistas saltaron en la zona que los técnicos habían marcado
como segura. Hubo un estrudendo ensordecedor... y aquello se
convirtió en un amasijo de astilllas volantes, carbón al rojo vivo y humo.
A
pesar de las medidas de seguridad tomadas y de los cálculos que se
habían hecho el día anterior, tras los primeros segundos de
confusión, los ingenieros se dieron cuenta de que las calderas de
ambas máquinas habían estallado en el choque. El cielo se había
llenado de una metralla de hierro, enormes astillas de madera y
tornillería que en su vuelo expansivo terminó con la vida de tres
personas e hirió de gravedad a al menos otras seis.
Tras
ver el espectáculo y sufrir la posterior confusión la gente comenzó
a irse a casa. Las tiendas, los puestos y las casetas se desmontaron
y al caer la noche, Crush, Texas, dejó de existir para siempre.
Muchos
asistentes se llevaron fragmentos del choque como recuerdo y el resto
lo limpió la cuadrilla de personas contratadas para el desescombro.
La
compañía de ferrocarriles de Katy liquidó rápidamente todas las demandas de daños que se presentaron con pagos en efectivo y
con billetes de tren gratuitos de por vida.
En cuanto a George Crush, el
ferrocarril lo despidió ipso facto aquella noche, pero lo volvieron
a contratar al día siguiente por aquello de que era mejor tenerlo
en casa callado que no afuera dando mala publicidad.
En Junín o en Tapalqué refieren la historia. Un chico desapareció
después de un malón; se dijo que lo habían robado los indios. Sus padres
lo buscaron inútilmente; al cabo de los años, un soldado que venía de
tierra adentro les habló de un indio de ojos celestes que bien podía ser
su hijo. Dieron al fin con él (la crónica ha perdido las circunstancias
y no quiero inventar lo que no sé) y creyeron reconocerlo. El hombre,
trabajado por el desierto y por la vida bárbara, ya no sabía oír las
palabras de la lengua natal, pero se dejó conducir, indiferente y dócil,
hasta la casa. Ahí se detuvo, tal vez porque los otros se detuvieron.
Miró la puerta, como sin entenderla. De pronto bajó la cabeza, gritó,
atravesó corriendo el zaguán y los dos largos patios y se metió en la
cocina. Sin vacilar, hundió el brazo en la ennegrecida campana y sacó el
cuchillito de mango de asta que había escondido ahí, cuando chico. Los
ojos le brillaron de alegría y los padres lloraron porque habían
encontrado al hijo.
Acaso a este recuerdo siguieron otros, pero el indio no podía vivir
entre paredes y un día fue a buscar su desierto. Yo querría saber qué
sintió en aquel instante de vértigo en que el pasado y el presente se
confundieron; yo querría saber si el hijo perdido renació y murió en
aquel éxtasis o si alcanzó a reconocer, siquiera como una criatura o un
perro, los padres y la casa.
Esta entrada ha estado en el archivo del blog
durante siete años, tanto tiempo que el magnífico vídeo que se podía encontrar
en YouTube ha sido retirado por no sé qué historias de derechos...
Sea como fuere, que quede constancia de la
despedida implícita y ojalá tengamos la posibilidad de ver esta actuación algún
día. La sustituta es una versión del mismo tema pero en una actuación diferente. ----------------------------------------------------------------------------------------------------------
Adiós, qué accidente tan terrible fue lo
nuestro, cuánto daño y cuánto aprendí de todo aquello.
Héctor Lavoe acompañado por la orquesta
venezolana "La Crítica", en el timbal Cheo Navarro y al piano
Mauricio Silva. Héctor canta el tema escrito por Catalino "Tite"
Curet Alonso, para un programa de televisión mejicano en 1978. Cambia versos,
quizá por equivocación, pero canta tan bien... con ese desdén…
Periódico de
ayer
(Tite Curet)
Tu amor es un periódico de ayer
que nadie más procura ya leer,
sensacional cuando salió en la madrugada
y a mediodía ya noticia confirmada,
en la tarde materia olvidada...
Tu amor es un periódico de ayer.
Fue un titular que alcanzó página entera
por eso a ti te conocen donde quiera,
tu nombre ha sido un retrato que guardé,
y en el álbum del olvido lo pegué.
Tu amor es un periódico de ayer
que nadie más procura ya leer…
el comentario que nació en la madrugada
y fuimos ambos la noticia propagada
en la tarde materia olvidada…
Tu amor es un periódico de ayer...
Ya era hora, Lola…
Y ¿Para qué leer un periódico de ayer?
Oye, noticia que todos saben,
y yo ya no quiero leer.
Y ¿Para qué leer un periódico de ayer?
Ayer te quise, te tuve, te mantuve….
Pero ya no te quiero, ya no te quiero
Tú eres el diario, la prensa,
como el mundo, bochinchera…
Y ¿Para qué leer un periódico de ayer?
Anda vete de mi vera, María Elena, ya no te vuelvo
querer….
Y ¿para qué leer un periódico de ayer?
¿Qué te pasa? ¿Estás llorando?
Tienes alma de papel
Camina, triple fea…
La que sea más fea que tú no ha nacido, mami…
Y ¿para qué leer un periódico de ayer?
Anda vete de mi vera, mami, ya no te vuelvo a
querer…