Monday, November 25, 2013

Días de nada (XI)

Aquel día todo parecía haberse confabulado para dar que hacer a su psique; la de él que siempre estaba anestesiada con naderías que le hacían mantenerse ocupado perdiendo el tiempo... se metió en su coche de nuevo y sin dirección determinada cogió la autopista 69. Iba pensando como el sentimiento de pérdida se acaba marchando pero el de culpa te persigue hasta que que te hace querer morir cada día, incluso a 80 millas por hora en una ruidosa carretera.
Dejó la autopista en la salida de Chimney Rock, giró a la izquierda intentando analizar la manera en que se le había escapado otro día entre las manos... otro día perdido. El único sitio al que se le ocurrió ir fue, claro está, su casa. Su mundo se acaba allí, aquel castillo en el aire donde podía ser la reina de Inglaterra, Cristo de nuevo crucificado, Rimbaud o Paul Newman...
Entró rápido y se dejó caer en el sofá. El salón se tiñó de añil con el suave resplandor de la lámpara y su voladiza mente se fue al teatro en el que la luz azulada de los focos se reflejaba en el la piel color café de aquella chica a la que invitó y que le gustaba tanto; aquella a la que jamás consiguió volver a ver.
Giró la vista y vio un montón de papeles entre los que sobresalía uno muy pequeño.

(Continuará...)
Mr. Blue

Friday, October 25, 2013

Días de nada (X)

Cogió su coche y condujo hasta que se metió en la autopista. En el camino vio un autobús de transporte de presos que probablemente se dirigía a Huntsville, o quizá a la prisión de la comisaría del centro de la ciudad. Tras diez millas salió en Kirby Drive y llegó hasta el bar que el destino eligió para él. Aún no había caído la noche, aparcó y cuando entró una banda de cuatro tipos con sobreros de vaquero y con la ropa ligeramente más ceñida de lo que debería amenizaba a la clientela con una versión country de “Return to me”.
Pidió una cerveza pero la camarera no le entendió, quizá fuera el ruido o quizá la vocalización con aquella boca tan seca... el frío líquido calmó su sed y algo sus nervios, pero las canciones empezaban a convertirse en cadenas que se le enredaban lentamente por las piernas y los brazos. Bajó la vista para ver si lo que sentía en los tobillos eran grilletes de verdad y vio como su camisa blanca se había convertido en una con sucesión de líneas verticales blancas y negras. Dejó un billete de $5 en la barra, salió corriendo del local en dirección a su coche y entonces se percató: Las vallas del párking estaban cubiertas con alambre de espino. 
(continuará...)
Mr. Blue

Thursday, September 26, 2013

Días de nada (IX)

La prisa le había hecho salir de su casa descalzo y pensó que lo mejor que podía hacer era regresar y curarse los pies. De camino su única preocupación era la de no encontrarse con algún vecino que viese que iba con ellos desnudos y sangrando. 
Cuando llegó se dio cuenta de que se había dejado la puerta abierta y al entrar escuchó como por la radio antigua que usaba a diario salían las notas de una canción de Ray Charles que le acompañaron al cuarto de baño.
Se lavó los pies, se aplicó yodo en las heridas y después unas vendas en las zonas donde las erosiones habían sido más profundas.
No sabía en qué dar, sentía una desazón que ni el segundo Dr Pepper pudo calmar. Abrió un viejo álbum que había comprado en una tienda de antigüedades y se puso a ver cada una de las fotos, y a inventar una historia que las uniera a su vida. Igual que aquella instantánea enmarcada de la mesilla de su habitación, la que había comprado en un mercadillo y que para él hacía la función de madre.
Empezó a sentirse como en aquellos días en los que bebía demasiado, no se hallaba. Se calzó con cuidado, cerró la puerta a conciencia y cuando estaba metiendo las llaves en el bolsillo se dio cuenta de que se había dejado la radio encendida otra vez, pero no le importó. No podía quedarse más en casa, no podía...
(continuará...)
Mr. Blue

Sunday, August 25, 2013

Días de nada (VIII)

Ella se quedó algo descolocada pero siguió en su empeño de continuar conversando.
- A lo largo de estos últimos años me he dado cuenta de muchas cosas a las que nunca antes había prestado atención, imagino que por inmadurez o por no estar preparada para afrontar o contestar preguntas así sobre mí misma. Creo que me he vuelto mucho más realista y franca de lo que nunca antes había sido conmigo y con los demás. Y todo este cuento que estoy compartiendo contigo me ha llevado a darme cuenta de que no creo que yo sea capaz de entregarme nunca más a un hombre como lo hice en el caso de mi ex-marido. Al principio pensé que era por estar desengañada, desilusionada…y todas esas cosas por las que se pasan después de un divorcio, habiendo estado casada casi siete años, pero poco a poco me he ido dando cuenta de que esos no eran los motivos. Mis motivos son muy diferentes y ese es otro cuento a contar…

Él la miraba sin pestañear y cuando estaba a punto de preguntarle cómo se llamaba se acercó un tipo en una motocicleta. Ella se levantó del banco, le dijo adiós sonriendo y le deseó un buen día. Él miró como se ponía el casco, se subía en la moto japonesa de una manera muy sensual y se marchaba. Aquello fue un chasquido de dedos en la frente que le devolvió a la realidad. Sin embargo se sonrió, dejando caer la mirada al suelo mientras pensaba que volvía a perder y que había dejado escapar otra oportunidad, otra..., que no volvería jamás. Y así pasaron unos minutos hasta que se dio cuenta de que estaba descalzo y que sus pies sangraban ruidosamente... 
 (continuará...)

Mr. Blue

Friday, August 16, 2013

Música Cósmica Volumen Cuatro

Como cada verano el gran Adolfo Sánchez me abre un hueco en su programación estival, me invita a "Música Cósmica" y compartimos un par de horas de canciones y conversación.

El 3 de agosto de 2013 hicimos la quinta parte, y último programa del verano, del especial "Hartura de Amor".
Mr. Blue

Wednesday, August 14, 2013

Música Cósmica Volumen Tres

Como cada verano el gran Adolfo Sánchez me abre un hueco en su programación estival, me invita a "Música Cósmica" y compartimos un par de horas de canciones y conversación. El 15 de julio de 2013 hicimos la segunda parte de un especial en el que hablamos de los conciertos que habíamos visto durante el año. 

Mr. Blue

Sunday, August 11, 2013

Música Cósmica Volumen Dos

Como cada verano el gran Adolfo Sánchez me abre un hueco en su programación estival, me invita a "Música Cósmica" y compartimos un par de horas de canciones y conversación.

El 1 de julio de 2013 hicimos la primera parte de un especial en el que hablamos de los conciertos que habíamos visto durante el año.
Mr. Blue.

Música Cósmica Volumen Uno

Como cada verano el gran Adolfo Sánchez me abre un hueco en su programación estival, me invita a "Música Cósmica" y compartimos un par de horas de canciones y conversación.

El 9 de junio de 2013 hicimos la cuarta parte del monográfico "Hartura de Amor".
Mr. Blue

Friday, July 26, 2013

Días de nada (VII)



Se dirigió caminando hacia el parque Anderson y al llegar se sentó en un banco. Al poco rato se puso a su lado una chica rubia, alta y preciosa, que le sonrió mientras, mirándole a los ojos, le dio las buenas tardes. Él creyó que seguía soñando.
Sin intercambiar palabra previa ella se giró y le preguntó descarada:
- ¿Te entregarías a una mujer?
Él se quedó sin saber qué decir por lo inesperado de la situación y de la pregunta, pero reaccionó rápido o al menos eso le pareció a él:
- Qué pregunta más difícil... pues mira, yo creo que todos los hombres somos unos capullos por naturaleza, pero si te esfuerzas y luchas contra eso acabas venciéndolo y puede que llegues a una entrega total... es una batalla contínua y diaria. ¿Tú...? -preguntó osadamente- ¿Te entregarías a un hombre?
- Al igual que vosotros, hombres, tenéis que hacer ese esfuerzo contínuo y diario para salir de ese estado de idiotez maliciosa, las mujeres hacemos ese mismo esfuerzo por no darlo todo por cada una de nuestras parejas... -respondió alegremente, como si fuera la conversación de un par de amigos que se conocen desde hace años.
- Te entiendo muy bien... -respondió él interrumpiendo- estoy muy contento de entrar en los cuarenta como estoy entrando... -añadió presumiendo- cuando veo la gente de aparente sexo masculino que hay por ahí me cuesta creer que una vez fui así. Yo sigo siendo bastante capullo pero voy por buen camino. Particularmente creo que las mujeres os entregáis del todo la primera vez, a los hombres por el contrario nos entontece ese estado de capullez… de inmadurez al fin y al cabo. El no entregarse como la primera vez es signo de madurez, de proteger lo tuyo y de haber perdido ciertos ideales románticos que tienes cuando eres joven, o te enamoras por primera vez.
La conversación seguía con un toma y daca que estaba animándole sobremanera. Empezó a recuperar algo de brillo en los ojos y se incorporó en el asiento para adoptar una postura que él pensaba que le haría más interesante.
- Estas en lo cierto acerca del pensamiento adulto, de la pérdida de los ideales románticos…pero a pesar de darte cuenta de ello no cambiamos, pues la naturaleza de la mujer es darlo todo, actuar con el hombre como le gustaría que actuaran con ella…y de ahí las continuas desilusiones cuando estás en una relación. A lo que sí aprendemos es a no pasárnosla amargadas porque no nos dan ni lo que nos gustaría ni tanto como nos gustaría.
- En fin, dos mundos completamente diferentes ¿Eh? Qué te voy a contar… Has entrado en tu etapa adulta, ¡Bienvenida! -aseveró dándose cuenta de que acababa de estropearlo todo con aquella estúpida manera de pretender hacer creer que era un hombre adulto.


(continuará....)
Mr. Blue

Tuesday, June 25, 2013

Días de nada (VI)


Era Wendy. Hacía mucho tiempo que había dejado de entenderla por teléfono, un aparato que nunca le había gustado de todas maneras. Así que cuando empezó a contarle, como si no fuese a hablar nunca más, sus problemas del trabajo y de la familia dejó el teléfono encima de la mesa y se echó en el sofá. Se puso a mirar al techo y a recordar aquellas vacaciones en la playa, los fondos marinos que vio con las gafas de buceo con tubo y poco a poco se fue desvaneciendo hasta entrar en un duermevela agónico. Empezó a sentir la falta de oxígeno, sus nervios comenzaron a tensarse y a afectar a su respiración. Siempre había oído decir que en las profundidades submarinas la temperatura era bajísima pero él sentía el calor que tenía su sangre a punto de ebullición. No se podía mover, pareciera que la manguera de respiración de la escafandra lo tuviese atado de pies y manos.
Por más que lo intentaba no alcanzaba a comprender qué le había llevado a hacer una inmersión tan abismal, pero lo peor era aquel arrepentimiento de algo que no sabía ni por qué había hecho... La estrella de mar se le acercaba cada vez más y tenía la sensación de que acabaría siendo comida de pecera para aquel ser tan gigantesco. La falta de aire que respirar se le hizo insoportable y cuando estaba a punto de asfixiarse abrió los ojos y se encontró en el sofá, boca arriba, mirando el ventilador que yacía inmóvil, como la hélice de un barco hundido en el mar, con la boca seca y empapado en sudor. Se levantó de un salto y salió corriendo a la calle. 
(continuará...)
Mr. Blue

Saturday, May 25, 2013

Días de nada (V)

Salió con sus zapatillas viejas, unos guantes del todo a cien llenos de arena seca, las herramientas de jardín y las gafas de sol. Miró a los tres metros por cincuenta centímetros de tierra que tenía delante de la ventana del salón y se puso a pensar en qué hacer, como si realmente aquello tuviera una solución.
Hacía tiempo que había quitado las sansevieras y las había devuelto a donde pertenecían, al interior, pero el resto no salía adelante. Los helechos se mantenían pero no medraban más, ni los potos, y las otras plantas no acababan de crecer en condiciones. Tampoco aquello tenía arreglo, pero él no lo quería reconocer y seguía aireando la tierra, haciendo canales para que el agua llegase bien a toda aquella superficie triste, podando, abonando, mirando... todo para nada. La tierra llevaba tanto tiempo inculta que ya nada podía crecer en ella, de hecho, era un milagro que aquello plantado siguiera vivo y con una salud relativa.

Se puso a remover la tierra de la superficie con el rastrillo mientras por la ventana del salón salían las canciones del disco del Rat Pack que escuchaba, ese  que le traía tan buenos recuerdos de una vida que aquellos años consideraba buena. Y tan metido estaba en su labor que cometió el error de no ver que se acercaba la vieja del perro y no se dio cuenta hasta que se puso a hablarle.

- Hola... ¿Arreglando las plantas? Su jardín se ve muy bonito, joven. – Dijo aquella septuagenaria que vivía sola con su perro y su gato.
- Sí... -masculló él, lamentándose de no haberla visto venir.
- Este es Frosty- dijo la anciana mientras tiraba de la correa del perro- un desalmado lo tiró desde el coche en la calle Greenridge justo cuando pasaba delante de mí. Es un perro muy dulce y bien portado... Lo he llevado al veterinario y está muy sano, un poco viejo pero muy sano y además se lleva muy bien con mi gato...
Sabía que aquella iba a ser una conversación interminable, lo sabía, había ocurrido tantas veces que era capaz de sabérsela de memoria, igual sabía que lo siguiente iba a ser que...

- No quería dejarlo en la perrera, me dio tanta pena, hay tanta gente perversa por ahí....

Justo las palabras que él iba pronunciando con sus labios en silencio mientras miraba al potos, pensando que aquello iba a ser como las otras mil veces y que nunca iba a terminar.
Pero, de repente, ocurrió algo milagroso: el teléfono empezó a sonar. Con la disculpa se despidió apresurado de la anciana y entró en la casa dejando fuera
todas las herramientas y los guantes tiradas en el suelo. Iba desesperado, con las zapatillas llenas de tierra húmeda sin habérselas limpiado en el felpudo, con ganas de responder, aunque no le gustase hablar por teléfono...
(Continuará...)
Mr. Blue

Tuesday, May 21, 2013

Deep in the Heart of Texas (XXI): Veintiún metros, veinte años.

En 1993, en el número 6025 de la avenida Richmond abrió sus puertas un bar/local de conciertos orientado a la música blues, el Billy Blues. Lo más llamativo, sin duda, era un gigantesco saxofón de unos 21 metros de altura construido con materiales poco comunes entre los que se encontraban un Volkswagen Beetle completo, piezas de otros Beetles, varios barriles de cerveza, tubos de metal de pozos petrolíferos, una tabla de surf... La escultura fue ideada ex profeso para el bar y llevada a cabo por el artista tejano Bob Wade.
Billy Blues cerró en 2001 y los dueños intentaron vender el saxo en Ebay por un módico precio de salida de $100.000 pero, extrañamente, la puja quedó desierta.
El local reabrió poco tiempo después bajo el nombre “Cabo, Mix Mex Restaurant” pero volvió a cerrar sus puertas en 2004 y fue entonces cuando se empezó a hablar seriamente de derruirlo. El propio Wade tomó cartas en el asunto y se empecinó en evitar su demolición: "Si no podemos encontrar a alguien que lo quiera me lo tendré que llevar de nuevo a Austin. La ciudad es conocida como la capital musical del mundo, estoy seguro de que pegaría allí.”
Al final, nada ocurrió y "Smokesax" (el nombre con el que se conoce a este saxofón en Houston) pasó por momentos de abandono que hicieron temer lo peor. Los vándalos empezaron a hacer de las suyas y el local no parecía que fuese a volver a abrir. Sin embargo ocurrió, y en 2010 se reinauguró con el nombre de “Horn” y el saxo, reclamo visual del local, se restauró y pasó a ser azul en lugar de rojo.
Cuando “Horn” cerró sus puertas en 2012, los nuevos dueños del local le cambiaron el nombre a “Diablo Bar” y decidieron que no necesitaban más de aquel amasijo metálico que les sonaba desafinado. Eso sí, en lugar de echarlo abajo y venderlo a la chatarra decidieron (en un acto de "generosidad" que les hizo ahorrarse muchos miles de dólares) donarlo al Orange Show Center for Visionary Art que lo tiene guardado a la espera de encontrarle una ubicación definitiva.
El precio del traslado, que fue supervisado por Wade, fue de $40.000 y aún no se sabe quien se ha hecho cargo del pago. El saxo fue cortado en cinco pedazos y su desmantelamiento se llevó un día entero de la vida agitada de la inusual Houston. Se cargaron en camiones y se llevaron a su emplazamiento momentáneo a unos 21 kilómetros de distancia un 28 de febrero de 2013. Wade y su gente tardaron en construirlo tres semanas veinte años antes.
Mr. Blue
Fotografía de Smokesax azul: Victor Chelf
 
 

Thursday, April 25, 2013

Días de nada (IV)


Se puso a ojear la portada del periódico, intentaba leerlo pero el primer sorbo de Dr. Pepper no ayudó a la concentración. La estimulación gustativa eclipsó a la visual y pronto las palabras sobre Reagan lo trasladaron a su infancia, y empezó a recordar aquellos días de sabor a Mirinda y carteles pegados en las paredes de su barrio. Y siguió pasando la vista sobre los grafemas negros sin ser consciente de lo que leía, como cuando era niño y no podía estudiar porque la mente empezaba a volar después de llegar a la tercera línea. Saltó la sección de economía y dejó a medias los titulares de la sección de deportes. Acabó su botella de 20cl. de Dr. Pepper, encendió la televisión, se acostó en el sofá y se durmió, justo después de decir “Sema”.
Fue un sueño muy profundo, uno de esos en los que se siente que el peso del cuerpo es tal que el espíritu se acaba levantando. Despertó aletargado y enseguida comenzó su rutina de la tarde: se cambió de ropa, eligió la que llevaría al trabajo al día siguiente, miró la cama y estiró las sábanas y cobertores en un intento estéril de hacerla. Volvió al salón y apagó la televisión, puso un disco, cogió la lista de cosas que tenía que hacer esa semana y empezó, como siempre, a barajar el elegir la más inútil justo la que no le sacaría de aquella cueva en la que parecía vivir feliz.
(continuará...)
Mr. Blue

Saturday, April 06, 2013

Mapamundi de Texas (IV)

El mundo cabe en Texas...






¿No crees?


Sí ya lo sé, es un algo tejano. No lo entenderías...

Mr. Blue

Monday, March 25, 2013

Días de nada (III)

Durante la mañana en el trabajo pensó que quizá lo había soñado, quería haberlo soñado... y las ganas de comprobar si estaba en lo cierto o no le hicieron regresar a casa conduciendo más rápido de lo de costumbre. Al volver del trabajo paró enfrente de lo que quedaba de la casa de sus sueños y, tras cerciorarse y sentir la pena en el corazón por lo perdido, volvió a meter la directa de su coche de transmisión automática, salió del parking de la tienda de al lado de la casa de sus sueños. Giró a la izquierda en Del Monte Dr. y llegó a la suya, aquella que le absorbía toda la energía de manera inexplicable, como si de un túnel aspirador se tratase.
Aparcó y comenzó el ritual: sacó las llaves, cogió de delante de la puerta de entrada el periódico en español que no podía leer , giró dos veces la cerradura a la izquierda y la puerta rechinó al abrirse. Se quejó como si llevase cerrada diez años y alguien la hubiera abierto para enseñársela a algún incauto posible comprador. Mientras el ruido se diluía en el éter se preguntaba si la puerta de la casa de sus sueños también se habría oído así cuando la abrieron aquella mañana. Se quitó los zapatos, dejó las llaves encima de la mesa que estaba a la entrada, fue a la cocina, abrió la nevera, sacó una botella de Dr. Pepper, se sirvió un vaso y se sentó en una de las sillas.
Mr. Blue
(continuará...)

Tuesday, March 19, 2013

Ni sí, ni no...

Mr. Blue

Monday, February 25, 2013

Días de nada (II)

Cuando salió de casa por la mañana vio un movimiento inusual en el club de striptease que llevaba tanto tiempo cerrado. Aquel local era una casa, una de sus favoritas, y siempre había sentido una curiosidad especial en verla por dentro.
Todas las tardes cuando pasaba por allí se preguntaba a qué olería, qué tipo de música se quedaría entre aquellas paredes de madera y pladur, el color que tendrían los billetes cuando las chicas se los sacasen de la ropa interior tras los bailes y otras naderías por el estilo.
Todo aquel movimiento no era porque el local se fuese a remozar y reabrir al público... todo lo contrario. Aquella casa tan bella y con tanto misterio para él había sido reducida a un montón de tablas, cristales rotos y hierros retorcidos. Y a su lado un triunfante bulldozer esperaba, como un perro atado al tronco de un árbol enfrente de una tienda, a que saliera su amo y se fueran caminando juntos.
La vista era desoladora bajó la vista hacia el cuentakilómetros de su coche y empezó a imaginar lo que aquella casa, la de sus sueños, habría sufrido al ver al monstruo metálico acercarse a sus hermosas paredes. El dolor inenarrable de tuberías gimiendo, cristales quebrándose y huesos de madera astillándose incapaces de aguantar la fuerza de los envites de aquel monstruo metálico.
Aquella luz en el camino que para él era el club de striptease se extinguió para siempre como una estrella fugaz... Y él nunca vio aquella casa por dentro.
Mr. Blue
(continuará...)

Friday, February 15, 2013

Thursday, February 14, 2013

Fotografía móvil (CCLXXXIII): Mitchel





Mr. Blue

Wednesday, February 13, 2013